Sábado 15 de agosto de 2026
La Asunción de la Virgen María
«Una fiesta que alegra nuestro verano»
ORACIÓN PREPARATORIA
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Cristo, Rey nuestro.
¡Venga tu Reino!
LECTURAS DE HOY
Primera Lectura
Lectura del libro del Apocalipsis del apóstol san Juan (11, 19; 12, 1-6. 10)
Se abrió el templo de Dios en el cielo y dentro de él se vio el arca de la alianza. Apareció entonces en el cielo una figura prodigiosa: una mujer envuelta por el sol, con la luna bajo sus pies y con una corona de doce estrellas en la cabeza. Estaba encinta y a punto de dar a luz y gemía con los dolores del parto. Pero apareció también en el cielo otra figura: un enorme dragón, color de fuego, con siete cabezas y diez cuernos, y una corona en cada una de sus siete cabezas. Con su cola barrió la tercera parte de las estrellas del cielo y las arrojó sobre la tierra. Después se detuvo delante de la mujer que iba a dar a luz, para devorar a su hijo, en cuanto éste naciera. La mujer dio a luz un hijo varón, destinado a gobernar todas las naciones con cetro de hierro; y su hijo fue llevado hasta Dios y hasta su trono. Y la mujer huyó al desierto, a un lugar preparado por Dios. Entonces oí en el cielo una voz poderosa, que decía: “Ha sonado la hora de la victoria de nuestro Dios, de su dominio y de su reinado, y del poder de su Mesías”.
Palabra de Dios.
Te alabamos Señor.
Salmo Responsorial
Salmo 44
R/. De pie, a tu derecha, está la reina.
Segunda Lectura
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los corintios (15, 20-27)
Hermanos: Cristo resucitó, y resucitó como la primicia de todos los muertos. Porque si por un hombre vino la muerte, también por un hombre vendrá la resurrección de los muertos. En efecto, así como en Adán todos mueren, así en Cristo todos volverán a la vida; pero cada uno en su orden: primero Cristo, como primicia; después, a la hora de su advenimiento, los que son de Cristo. Enseguida será la consumación, cuando, después de haber aniquilado todos los poderes del mal, Cristo entregue el Reino a su Padre. Porque él tiene que reinar hasta que el Padre ponga bajo sus pies a todos sus enemigos. El último de los enemigos en ser aniquilado, será la muerte, porque todo lo ha sometido Dios bajo los pies de Cristo.
Palabra de Dios.
Te alabamos Señor.
Aclamación antes del Evangelio
R. Aleluya, Aleluya.
María fue llevada al cielo y todos los ángeles se alegran.
R. Aleluya.
EVANGELIO DEL DÍA
† Del santo Evangelio según san Lucas (1, 39-56)
En aquellos días, María se encaminó presurosa a un pueblo de las montañas de Judea, y entrando en la casa de Zacarías, saludó a Isabel. En cuanto ésta oyó el saludo de María, la creatura saltó en su seno. Entonces Isabel quedó llena del Espíritu Santo, y levantando la voz, exclamó: “¡Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo para que la madre de mi Señor venga a verme? Apenas llegó tu saludo a mis oídos, el niño saltó de gozo en mi seno. Dichosa tú, que has creído, porque se cumplirá cuanto te fue anunciado de parte del Señor”. Entonces dijo María: “Mi alma glorifica al Señor y mi espíritu se llena de júbilo en Dios, mi salvador, porque puso sus ojos en la humildad de su esclava. Desde ahora me llamarán dichosa todas las generaciones, porque ha hecho en mí grandes cosas el que todo lo puede. Santo es su nombre y su misericordia llega de generación en generación a los que lo temen. Ha hecho sentir el poder de su brazo: dispersó a los de corazón altanero, destronó a los potentados y exaltó a los humildes. A los hambrientos los colmó de bienes y a los ricos los despidió sin nada. Acordándose de su misericordia, vino en ayuda de Israel, su siervo, como lo había prometido a nuestros padres, a Abraham y a su descendencia para siempre”. María permaneció con Isabel unos tres meses y luego regresó a su casa.
Palabra del Señor
Gloria a ti, Señor Jesús
REFLEXIONES DEL EVANGELIO
La fiesta de hoy es una de las más populares y consoladoras de las que la Iglesia dedica a la Virgen María, que aparece como modelo de lo que es y espera ser toda la comunidad cristiana. Es una fiesta que, el hemisferio norte, nos alegra el verano y constituye en muchas poblaciones la "fiesta mayor", dándoles la ocasión de una entrañable celebración humana y cristiana. Es una buena noticia y una fiesta "contagiosa" de esperanza para la Iglesia: más aún, para toda la humanidad. La solemnidad de la Asunción tiene también una misa vespertina de vigilia, pero aquí consideramos sólo la misa del día con sus textos de oración y de lectura bíblica, que nos parecen más apropiados. Apocalipsis 11,19a; 12,1.3-6a.l0ab. Una mujer vestida de sol, la luna por pedestal En la batalla entablada entre el bien y el mal, tal como la cuenta con su lenguaje simbólico el Apocalipsis, hoy leemos la aparición de "una figura portentosa en el cielo: una mujer vestida del sol... encinta, le llegó la hora y gritaba entre los espasmos del parto". Contra ella surge "un enorme dragón rojo... enfrente de la mujer que iba a dar a luz". Pero la victoria es de Dios: "dio a luz un varón y lo llevaron junto al trono de Dios, y se oyó una gran voz: ya llega la victoria y el reino de nuestro Dios y el mando de su Mesías". El salmo resalta también la figura de una mujer, presente en el triunfo de Dios: "de pie a tu derecha está la reina, enjoyada con oro". A esta mujer "la traen entre alegría y algazara" al palacio del Rey. 1 Corintios 15,20-27a. Primero Cristo, como primicia; después todos los que son de Cristo En el capítulo que dedica al tema de la resurrección de los muertos, Pablo transmite a los cristianos de Corinto su convicción de que nuestra resurrección es lógica consecuencia de la de Cristo. "Cristo ha resucitado como primicia de todos los que han muerto", como el segundo y definitivo Adán. Como del primero nos vino la muerte, del segundo todos esperamos vida. Después de Cristo, que es la primicia, resucitarán los cristianos, y esto será un proceso continuado, hasta que Cristo "devuelva a Dios Padre su reino, una vez aniquilado todo principado, poder y fuerza". Porque "Dios ha sometido todo bajo sus pies". Pablo no nombra a la Virgen María como partícipe de esa resurrección a la vida. Pero en la fiesta de hoy lo que celebramos es precisamente que ella fue la primera después de su Hijo en experimentar esta victoria total contra la muerte, también corporalmente. Lucas 1, 39-56. El Poderoso ha hecho obras grandes por mí; enaltece a los humildes El Magníficat, el himno de alabanza a Dios que Lucas pone en labios de María de Nazaret, es un canto "pascual" que agradece a Dios que sabe enaltecer a los humildes. Como ha resucitado a Cristo Jesús de entre los muertos, así Dios protege al pueblo elegido y, también, ha hecho maravillas en la Madre del Mesías. Después de oír la alabanza de su prima Isabel: "dichosa tú que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá", María prorrumpe en el cántico que tantas veces proclama la comunidad cristiana ya durante dos mil años. Ella sí que puede decir: "ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo", porque "ha mirado la humillación de su esclava" (sería mejor traducir, como hace la versión catalana, "la pequenez de su sierva"). María alaba a Dios por el estilo con que lleva la historia: "derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes".
PROPÓSITO DEL DÍA
Encomendemos nuestra vida la la Virgen María.
DESPEDIDA
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
Dios te bendiga.