Evangelio del Día
La Palabra de Dios, cada día

Lunes 19 de octubre de 2026

Lunes de la XXIX semana del Tiempo ordinario

«Maestro, dile a mi hermano que comparta conmigo la herencia…»

ORACIÓN PREPARATORIA

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Cristo, Rey nuestro.

¡Venga tu Reino!

LECTURAS DE HOY

Primera Lectura

Efesios 2, 1-10

Hermanos: Ustedes estaban muertos por sus delitos y pecados, porque en otro tiempo vivían según los criterios de este mundo, obedeciendo al que está al frente de las fuerzas invisibles del mal, a ese espíritu que ejerce su acción ahora sobre los que resisten al Evangelio. Entre ellos estuvimos también nosotros, pues en otro tiempo vivíamos sujetos a los instintos, deseos y pensamientos de nuestro desorden y egoísmo, y estábamos naturalmente destinados al terrible castigo de Dios, como los demás. Pero la misericordia y el amor de Dios son muy grandes; porque nosotros estábamos muertos por nuestros pecados, y él nos dio la vida con Cristo y en Cristo. Por pura generosidad suya, hemos sido salvados. Con Cristo y en Cristo nos ha resucitado, y con él nos ha reservado un sitio en el cielo. Así, en todos los tiempos, Dios muestra por medio de Cristo Jesús, la incomparable riqueza de su gracia y de su bondad para con nosotros. En efecto, ustedes han sido salvados por la gracia, mediante la fe; y esto no se debe a ustedes mismos, sino que es un don de Dios. Tampoco se debe a las obras, para que nadie pueda presumir, porque somos hechura de Dios, creados por medio de Cristo Jesús para hacer el bien que Dios ha dispuesto que hagamos.

Palabra de Dios.

Te alabamos Señor.

Salmo Responsorial

Salmo 99, 2. 3. 4. 5

R/. (3b) El Señor es nuestro dueño

Aclamación antes del Evangelio

R. Aleluya, Aleluya.

Dichosos los pobres de espíritu,

R. Aleluya.

EVANGELIO DEL DÍA

† Del santo Evangelio según Lucas 12, 13-21

En aquel tiempo, hallándose Jesús en medio de una multitud, un hombre le dijo: “Maestro, dile a mi hermano que comparta conmigo la herencia”. Pero Jesús le contestó: “Amigo, ¿quién me ha puesto como juez en la distribución de herencias?” Y dirigiéndose a la multitud, dijo: “Eviten toda clase de avaricia, porque la vida del hombre no depende de la abundancia de los bienes que posea”. Después les propuso esta parábola: “Un hombre rico tuvo una gran cosecha y se puso a pensar: ‘¿Qué haré, porque no tengo ya en dónde almacenar la cosecha? Ya sé lo que voy a hacer: derribaré mis graneros y construiré otros más grandes para guardar ahí mi cosecha y todo lo que tengo. Entonces podré decirme: Ya tienes bienes acumulados para muchos años; descansa, come, bebe y date a la buena vida’. Pero Dios le dijo: ‘¡Insensato! Esta misma noche vas a morir. ¿Para quién serán todos tus bienes?’ Lo mismo le pasa al que amontona riquezas para sí mismo y no se hace rico de lo que vale ante Dios”.

Palabra del Señor

Gloria a ti, Señor Jesús

REFLEXIONES DEL EVANGELIO

«Me ha decepcionado, Cristo mío, mi exagerada presunción: de las alturas he caído muy bajo. Pero, vuelve a levantarme ahora, pues veo que me engañé a mí mismo» (San Gregorio Nacianceno)
«Las realidades de la verdad y del amor —nuestro auténtico camino— no se encuentran en el mundo de las cantidades» (Benedicto XVI)
«La economía de la Ley y de la Gracia aparta el corazón de los hombres de la codicia y de la envidia (…). El Dios de las promesas puso desde el comienzo al hombre en guardia contra la seducción de lo que, desde entonces, aparece como ‘bueno para comer, apetecible a la vista y excelente para lograr sabiduría’ (Gen 3,6)» (Catecismo de la Iglesia Católica, nº 2.541)

PROPÓSITO DEL DÍA

Damos gracias y rezamos por ellas. Por las que nos dieron vida, cuidado, consuelo y fe. Por las que abrazan, enseñan, sostienen y esperan. Por las que partieron, dejando su huella de amor.

¡Feliz Día de la Madre!

DESPEDIDA

Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.

Amén.

Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.

Ruega por nosotros.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.

Amén.

Dios te bendiga.