Sábado 11 de abril de 2026
Sábado de la I semana del Tiempo de Pascua
«Habiendo resucitado al amanecer del primer día de la semana, Jesús se apareció…»
Sábado de la octava de Pascua
ORACIÓN PREPARATORIA
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Cristo, Rey nuestro.
¡Venga tu Reino!
Jesús, vengo ante ti, una vez más para poner en tus manos todo lo que soy y todo lo que tengo. Tú me conoces y sabes que es lo que llevo en el corazón, cuáles son mis tristezas y mis alegrías. Te doy las gracias porque nunca me has abandonado, siempre has estado a mi lado, aun cuando no me he dado cuenta. Aumenta mi fe para creer en ti, en tu omnipotencia en mi vida y para saberte descubrir siempre en cada momento de mi vida. Aumenta mi confianza; no permitas que ponga mi esperanza en nada ni en nadie fuera de ti, Jesús mío, pues todo es tuyo. Dame el amor que más necesito: el tuyo. No permitas que me separe nunca de ti… y si llego a alejarme de tu amor, que nunca me canse de volver a tus brazos amorosos. Ayúdame a escuchar tu voz en esta oración.
LECTURAS DE HOY
Primera Lectura
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 4, 13-21
En aquellos días, los jefes del pueblo, los ancianos y los escribas, viendo la seguridad de Pedro y Juan, y notando que eran hombres sin letras ni instrucción, estaban sorprendidos. Reconocían que habían sido compañeros de Jesús, pero, viendo de pie junto a ellos al hombre que había sido curado, no encontraban respuesta. Les mandaron salir fuera del Sanedrín y se pusieron a deliberar entre ellos, diciendo: «¿Qué haremos con estos hombres? Es evidente que todo Jerusalén conoce el milagro realizado por ellos, no podemos negarlo; pero, para evitar que se siga divulgando, les prohibiremos con amenazas que vuelvan a hablar a nadie de ese nombre». Y habiéndolos llamado, les prohibieron severamente predicar y enseñar en el nombre de Jesús. Pero Pedro y Juan les replicaron diciendo: «¿Es justo ante Dios que os obedezcamos a vosotros más que a él? Juzgadlo vosotros. Por nuestra parte no podemos menos de contar lo que hemos visto y oído». Pero ellos, repitiendo la prohibición, los soltaron, sin encontrar la manera de castigarlos a causa del pueblo, porque todos daban gloria a Dios por lo sucedido.
Palabra de Dios.
Te alabamos Señor.
Salmo Responsorial
Salmo 117, 1 y 14-15. 16-18. 19-21
R/. Te doy gracias, Señor, porque me escuchaste
Aclamación antes del Evangelio
R. Aleluya, Aleluya.
Éste es el día del triunfo del Señor, día de júbilo y de gozo.
R. Aleluya.
EVANGELIO DEL DÍA
Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación
† Del santo Evangelio según san Marcos 16, 9-15
Habiendo resucitado al amanecer del primer día de la semana, Jesús se apareció primero a María Magdalena, de la que había arrojado siete demonios. Ella fue a llevar la noticia a los discípulos, los cuales estaban llorando, agobiados por la tristeza; pero cuando la oyeron decir que estaba vivo y que lo había visto, no le creyeron. Después de esto, se apareció en otra forma a dos discípulos, que iban de camino hacia una aldea. También ellos fueron a anunciarlo a los demás; pero tampoco a ellos les creyeron. Por último se apareció Jesús a los Once, cuando estaban a la mesa, y les echó en cara su incredulidad y dureza de corazón, porque no les habían creído a los que lo habían visto resucitado. Jesús les dijo entonces: “Vayan por todo el mundo y prediquen el Evangelio a toda criatura”.
Palabra del Señor
Gloria a ti, Señor Jesús
REFLEXIONES DEL EVANGELIO
«‘Vosotros sois la sal de la tierra’. Es como si les dijera: ‘El mensaje que se os comunica no afecta sólo a vuestra propia vida, sino que habéis de transmitirlo al mundo entero: a un mundo, por cierto, muy mal dispuesto’» (San Juan Crisóstomo)
«Si vosotros no sois sus testigos en vuestros ambientes, ¿quién lo hará por vosotros? El cristiano es, en la Iglesia y con la Iglesia, un misionero de Cristo enviado al mundo» (Benedicto XVI)
«Quienes con la ayuda de Dios han acogido el llamamiento de Cristo y han respondido libremente a ella, se sienten por su parte urgidos por el amor de Cristo a anunciar por todas partes en el mundo la Buena Nueva (…)» (Catecismo de la Iglesia Católica, nº 3)
PROPÓSITO DEL DÍA
Hoy buscaré involucrar a Jesús en mi vida cotidiana, preguntándole cómo actuaría Él en mi lugar en cada situación
DESPEDIDA
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
Dios te bendiga.