Lunes 16 de febrero de 2026
«La pedagogía de Dios»
Lunes de la VI semana del tiempo ordinario
🙏🏼 En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Cristo, Rey nuestro.
¡Venga tu Reino!
Señor, hoy quiero ser fiel a lo que me pidas. Tal vez tenga dificultades, dudas o miedos, pero tengo la certeza de que quiero hacer tu voluntad. Ayúdame a quererlo con todas mis fuerzas, con toda mi alma y con todo mi corazón para que así, pueda vivir una vida sobrenatural.
» Primera lectura:
Lectura de la carta de Santiago 1,1-11
Palabra de Dios.
Te alabamos Señor.
» SALMO RESPONSORIAL: Salmo 118, 67. 68. 71. 72. 75. 76
» R/. Cuando me alcance tu compasión, Señor, viviré.
» Aleluya, Aleluya.
Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie va al Padre si no es por mí, dice el Señor.
Aleluya.
† Del santo Evangelio según san Marcos 8, 11-13
En aquel tiempo, se acercaron a Jesús los fariseos y se pusieron a discutir con él, y para ponerlo a prueba, le pedían una señal del cielo. Jesús suspiró profundamente y dijo: “¿Por qué esta gente busca una señal? Les aseguro que a esta gente no se le dará ninguna señal”. Entonces los dejó, se embarcó de nuevo y se fue a la otra orilla.
Palabra del Señor
Gloria a ti, Señor Jesús
«En estas tres cosas se conocerá que tu boca está llena en abundancia de sabiduría o de prudencia: si confiesas de palabra tu propia iniquidad, si de tu boca sale la acción de gracias y la alabanza, y si de ella salen también palabras de edificación» (San Bernardo)
«‘Si eres Hijo de Dios…’: Dios es “probado” del mismo modo que se prueba una mercancía. La arrogancia que quiere convertir a Dios en un objeto e imponerle nuestras condiciones experimentales de laboratorio no puede encontrar a Dios» (Benedicto XVI)
«Los signos que lleva a cabo Jesús testimonian que el Padre le ha enviado. Invitan a creer en Jesús (…). A pesar de tan evidentes milagros, Jesús es rechazado por algunos; incluso se le acusa de obrar movido por los demonios» (Catecismo de la Iglesia Católica, nº 548)
Buscar a Dios en una persona en concreto, abrirle mi corazón para escucharle y tratarlo como Cristo lo haría.
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
🙏🏼 Dios te bendiga.
Agradecer a Dios por los gestos de amor que nos hace vivir todos los días.