Viernes 7 de agosto de 2026
«El que quiera venir conmigo, que renuncie a sí mismo, que tome su cruz y me siga…»
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Cristo, Rey nuestro.
¡Venga tu Reino!
Primera Lectura
Lectura del libro del profeta Nahum (2, 1. 3; 3, 1-3. 6-7)
Ya viene por el monte el mensajero de buenas noticias, que anuncia la paz. Celebra tus fiestas, Judá, y cumple tus promesas, porque el malvado no te volverá a invadir, pues ha sido aniquilado. El Señor restaurará la viña de Jacob, que es el orgullo de Israel. Los invasores la habían devastado, habían destruido sus sarmientos. En cambio, ¡ay de ti, Nínive, ciudad sanguinaria, toda llena de mentiras y despojos, que no has cesado de robar! Escucha el chasquido de los látigos y el estrépito de las ruedas, los caballos que galopan, los carros que saltan y la caballería que avanza. Mira el llamear de las espadas y el centellear de las lanzas. Contempla la multitud de heridos y los montones de muertos la interminable cantidad de cadáveres con los que uno se tropieza. Arrojaré inmundicias sobre ti, te deshonraré y te expondré a la vergüenza pública. Y todo el que te vea huirá de ti y dirá: “Nínive está destruida”. ¿Quién tendrá compasión de ti? ¿Dónde podré encontrar alguien que te consuele?
Palabra de Dios.
Te alabamos Señor.
Salmo Responsorial
R/. Salmo Responsorial Deuteronomio 32 Yo doy la muerte y la vida.
Aclamación antes del Evangelio
R. Aleluya, Aleluya.
Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los cielos, dice el Señor.
R. Aleluya.
† Del santo Evangelio según san Mateo (16, 24-28)
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “El que quiera venir conmigo, que renuncie a sí mismo, que tome su cruz y me siga. Pues el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por mí, la encontrará. ¿De qué le sirve a uno ganar el mundo entero, si pierde su vida? ¿Y qué podrá dar uno a cambio para recobrarla? Porque el Hijo del hombre ha de venir rodeado de la gloria de su Padre, en compañía de sus ángeles, y entonces dará a cada uno lo que merecen sus obras. Yo les aseguro que algunos de los aquí presentes no morirán, sin haber visto primero llegar al Hijo del hombre como rey”.
Palabra del Señor
Gloria a ti, Señor Jesús
«El alma participará del mismo Dios, obrando en ella la Santísima Trinidad. ¡Oh almas criadas para esas grandezas y para esas llamadas!, ¿qué hacéis?, ¿en qué os entretenéis? (…). ¡Estáis ciegos!: en tanto que buscáis grandezas y glorias, os quedáis bajos e ignorantes!» (San Juan de la Cruz)
«Lo importante para cualquier persona, lo primero que da importancia a su vida, es saber que es amada. Dios está ahí primero y me ama. Ésta es la razón segura sobre la que se asienta mi vida» (Benedicto XVI)
«(…) ‘El Espíritu es nuestra Vida’: cuanto más renunciamos a nosotros mismos (cf. Mt 16,24-26), más ‘obramos también según el Espíritu’ (Ga 5,25)» (Catecismo de la Iglesia Católica, nº 736)
Inspirados en la vida de San Cayetano, confiar en la Divina Providencia.
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
Dios te bendiga.