Domingo 22 de noviembre de 2026
Nuestro Señor Jesucristo, Rey del Universo
«Una fiesta que mira al futuro»
ORACIÓN PREPARATORIA
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Cristo, Rey nuestro.
¡Venga tu Reino!
LECTURAS DE HOY
Primera Lectura
Ezequiel 34, 11-12. 15-17
Esto dice el Señor Dios: "Yo mismo iré a buscar a mis ovejas y velaré por ellas. Así como un pastor vela por su rebaño cuando las ovejas se encuentran dispersas, así velaré yo por mis ovejas e iré por ellas a todos los lugares por donde se dispersaron un día de niebla y oscuridad.
Yo mismo apacentaré a mis ovejas, yo mismo las haré reposar, dice el Señor Dios. Buscaré a la oveja perdida y haré volver a la descarriada; curaré a la herida, robusteceré a la débil, y a la que está gorda y fuerte, la cuidaré. Yo las apacentaré con justicia.
En cuanto a ti, rebaño mío, he aquí que yo voy a juzgar entre oveja y oveja, entre carneros y machos cabríos".
Palabra de Dios.
Te alabamos Señor.
Salmo Responsorial
Salmo 22, 1-2a. 2b-3. 5-6
R/. El Señor es mi pastor, nada me faltará
Segunda Lectura
1 Corintios 15, 20-26. 28
Hermanos: Cristo resucitó, y resucitó como la primicia de todos los muertos. Porque si por un hombre vino la muerte, también por un hombre vendrá la resurrección de los muertos.
En efecto, así como en Adán todos mueren, así en Cristo todos volverán a la vida; pero cada uno en su orden: primero Cristo, como primicia; después, a la hora de su advenimiento, los que son de Cristo.
Enseguida será la consumación, cuando, después de haber aniquilado todos los poderes del mal, Cristo entregue el Reino a su Padre. Porque él tiene que reinar hasta que el Padre ponga bajo sus pies a todos sus enemigos. El último de los enemigos en ser aniquilado, será la muerte. Al final, cuando todo se le haya sometido, Cristo mismo se someterá al Padre, y así Dios será todo en todas las cosas.
Palabra de Dios.
Te alabamos Señor.
Aclamación antes del Evangelio
R. Aleluya, Aleluya.
¡Bendito el que viene en el nombre del Señor!
R. Aleluya.
EVANGELIO DEL DÍA
† Del santo Evangelio según Mateo 25, 31-46
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Cuando venga el Hijo del hombre, rodeado de su gloria, acompañado de todos sus ángeles, se sentará en su trono de gloria. Entonces serán congregadas ante él todas las naciones, y él apartará a los unos de los otros, como aparta el pastor a las ovejas de los cabritos, y pondrá a las ovejas a su derecha y a los cabritos a su izquierda.
Entonces dirá el rey a los de su derecha: 'Vengan, benditos de mi Padre; tomen posesión del Reino preparado para ustedes desde la creación del mundo; porque estuve hambriento y me dieron de comer, sediento y me dieron de beber, era forastero y me hospedaron, estuve desnudo y me vistieron, enfermo y me visitaron, encarcelado y fueron a verme'. Los justos le contestarán entonces: 'Señor, ¿cuándo te vimos hambriento y te dimos de comer, sediento y te dimos de beber? ¿Cuándo te vimos de forastero y te hospedamos, o desnudo y te vestimos? ¿Cuándo te vimos enfermo o encarcelado y te fuimos a ver?' Y el rey les dirá: 'Yo les aseguro que, cuando lo hicieron con el más insignificante de mis hermanos, conmigo lo hicieron'.
Entonces dirá también a los de su izquierda: 'Apártense de mí, malditos; vayan al fuego eterno, preparado para el diablo y sus ángeles; porque estuve hambriento y no me dieron de comer, sediento y no me dieron de beber, era forastero y no me hospedaron, estuve desnudo y no me vistieron, enfermo y encarcelado y no me visitaron'.
Entonces ellos le responderán: 'Señor, ¿cuándo te vimos hambriento o sediento, de forastero o desnudo, enfermo o encarcelado y no te asistimos?' Y él les replicará: 'Yo les aseguro que, cuando no lo hicieron con uno de aquellos más insignificantes, tampoco lo hicieron conmigo'. Entonces irán éstos al castigo eterno y los justos a la vida eterna".
Palabra del Señor
Gloria a ti, Señor Jesús
REFLEXIONES DEL EVANGELIO
Estamos terminando el año litúrgico. El domingo que viene, con el Adviento, iniciaremos de nuevo ese proceso celebrativo que nos hace participar un año más de la gracia de la salvación. La fiesta de Cristo Rey del Universo antes se celebraba el último domingo de octubre, desde el año 1925 en que la instituyó el papa Pío XI. Pero en la reforma de Pablo VI, el 1969, se trasladó, de muy buen acuerdo, al último domingo del año cristiano, el domingo 34 del Tiempo Ordinario. Nuestra mirada a Jesús como Rey del Universo, ahora con un tono claramente escatológico, mirando al futuro de la historia, debe guiarse sobre todo por los textos de lecturas, oraciones y cantos, que nos ayudan a todos a entrar en el misterio de esta fiesta y ver nuestra historia como un proceso del Reino que todavía no se manifiesta, pero que se está gestando y madurando hasta el final de los tiempos. Terminamos hoy la lectura que hemos hecho a lo largo de todo el año -ciclo A- del evangelio de Mateo. A partir del domingo próximo, empezaremos con el Adviento el ciclo B, con el evangelio de Marcos como el "evangelio del año". Ezequiel 34, 11-12.15-17. A vosotras, mis ovejas, os voy a juzgar entre oveja y oveja El profeta anima a su pueblo, en los momentos más tristes de su historia, con palabras esperanzadoras. Dios se presenta a sí mismo -y la promesa se cumplirá de un modo completo en futuro rey o Mesías-, como un Pastor bueno, que apacienta a sus ovejas, las busca y recoge si se dispersan, las libra de los peligros que puedan correr, las venda y cura si se hieren. Es un Dios fiel y misericordioso que también "juzgará entre oveja y oveja" y entre "macho cabrío y carnero", porque el capítulo de Ezequiel contiene una queja muy dura contra los malos pastores que gobernaban Israel. Esto último prepara el evangelio del "juicio final" del mismo Juez que es nuestro Pastor. El salmo no podía ser otro que "el Señor es mi pastor, nada me falta", en que se alaba esa actitud amable y desinteresada del pastor que conduce a las fuentes de agua, que repara las fuerzas, que prepara comida en la mesa, que unge la cabeza de alegría, que es todo bondad y misericordia. 1 Corintios 15, 20-26.28. Devolverá a Dios Padre el Reino, y así Dios lo será todo en todos Ya casi al final de su segunda carta a la comunidad de Corinto, en el capítulo que dedica a la resurrección (c. 15), Pablo eleva este canto a la realeza de Cristo Jesús, que también se lee el día de la Asunción de Nuestra Señora. Cristo ha resucitado el primero. Por Adán murieron todos. Por Cristo todos volverán a la vida. La resurrección de Cristo está unida, por tanto, a la nuestra. Resucitarán en un determinado orden: primero Cristo, como primicia. Después, los que son de Cristo. Al final Cristo devolverá su Reino a Dios Padre, y se someterá él mismo a Dios, una vez aniquilados todos sus enemigos, el último de ellos la muerte. Entonces, "Dios lo será todo para todos". •IH2 Mateo 25, 31-46. Se sentará en el trono de su gloria y separará a unos de otros Este pasaje llamado del "juicio final" es exclusivo del evangelio de Mateo, y cierra, antes de la Pasión, el largo "discurso escatológico" de Jesús. Describe el juicio de una manera muy popular: el rey que hace de juez y pone a unos a la derecha y a otros a la izquierda, con los buenos y los malos simbolizados por las ovejas y las cabras. El criterio de selección para este Juez no va a ser si pertenecen o no a un pueblo o grupo determinado, sino cómo han actuado en la vida: si se han cuidado de los pobres y necesitados. El examen va a versar sobre la caridad para con los hambrientos, los sedientos, los forasteros, los desnudos, los enfermos, los encarcelados: o sea, las "obras de misericordia". Jesús lo describe en positivo y en negativo, con el premio y el castigo correspondientes, terminando siempre con la misma clave: "conmigo lo hicisteis", "tampoco lo hicisteis conmigo".
PROPÓSITO DEL DÍA
Inspirados en Santa Cecilia, alabemos a Dios con la belleza del arte y la música
DESPEDIDA
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
Dios te bendiga.