Sábado Santo

Sábado 4 de abril de 2026

«Jesús Resucitado sale al encuentro»

Domingo de Pascua de la Resurrección del Señor

Vigilia pascual en la noche santa

ORACIÓN PREPARATORIA

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Cristo, Rey nuestro.

¡Venga tu Reino!

LECTURAS DE HOY

Primera lectura

Lectura del libro del Génesis 1, 1 — 2, 2

Sal 103, 1-2a. 5-6. 10 y 12. 13-14. 24 y 35c R/. Envía tu espíritu, Señor, y repuebla la faz de la tierra.

Segunda lectura

Gn 22, 1-18

Sal 15, 5 y 8. 9-10. 11 R/. Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti.

Tercera lectura

Lectura del libro del Éxodo 14, 15 — 15, 1a

Salmo responsorial Ex 15, 1b-2. 3-4. 5-6. 17-18

R/. Cantaré al Señor, gloriosa es su victoria.

Cuarta lectura

Lectura del libro de Isaías 54, 5-14

Salmo responsorial Sal 29, 2 y 4. 5-6. 11 y 12a y 13b

R/. Te ensalzaré, Señor, porque me has librado.

Quinta lectura

Lectura del libro de Isaías 55, 1-11

Salmo responsorial Is 12, 2-3. 4bcde. 5-6

R/. Sacaréis aguas con gozo de las fuentes de la salvación.

Sexta lectura

Lectura del libro de Baruc 3, 9-15. 32 — 4, 4

Salmo responsorial Sal 18, 8. 9. 10. 11

R/. Señor, tú tienes palabras de vida eterna.

Séptima lectura

Lectura de la profecía de Ezequiel 36, 16-28

Salmo responsorial Sal 41, 3. 5bcd; 42, 3. 4

R/. Como busca la cierva corrientes de agua, así mi alma te busca a ti, Dios mío.

Octava lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 6, 3-11

Salmo responsorial Sal 117, 1-2. 16-17. 22-23

R/. Aleluya, aleluya, aleluya.

EVANGELIO DEL DÍA

¡HA RESUCITADO!

† Del santo Evangelio según san Mateo 28, 1-10

Transcurrido el sábado, al amanecer del primer día de la semana, María Magdalena y la otra María fueron a ver el sepulcro. De pronto se produjo un gran temblor, porque el ángel del Señor bajó del cielo y acercándose al sepulcro, hizo rodar la piedra que lo tapaba y se sentó encima de ella. Su rostro brillaba como el relámpago y sus vestiduras eran blancas como la nieve. Los guardias, atemorizados ante él, se pusieron a temblar y se quedaron como muertos. El ángel se dirigió a las mujeres y les dijo: “No teman. Ya sé que buscan a Jesús, el crucificado. No está aquí; ha resucitado, como lo había dicho. Vengan a ver el lugar donde lo habían puesto. Y ahora, vayan de prisa a decir a sus discípulos: ‘Ha resucitado de entre los muertos e irá delante de ustedes a Galilea; allá lo verán’. Eso es todo”. Ellas se alejaron a toda prisa del sepulcro, y llenas de temor y de gran alegría, corrieron a dar la noticia a los discípulos. Pero de repente Jesús les salió al encuentro y las saludó. Ellas se le acercaron, le abrazaron los pies y lo adoraron. Entonces les dijo Jesús: “No tengan miedo. Vayan a decir a mis hermanos que se dirijan a Galilea. Allá me verán”.

Palabra del Señor

Gloria a ti, Señor Jesús

REFLEXIONES DEL EVANGELIO

«¿Qué idea de Dios hubiera podido antes formarse el hombre, que no fuese un ídolo fabricado por su corazón? Era incomprensible e inaccesible, invisible y superior a todo pensamiento humano; pero ahora ha querido ser comprendido. ¿De qué modo?, te preguntarás. Pues yaciendo en un pesebre, predicando en la montaña, pasando la noche en oración; o bien colgando de la cruz…» (San Bernardo)
«La tiniebla divina de este día, de este siglo, que se convierte cada vez más en un sábado santo, habla a nuestras conciencias. Tiene en sí algo consolador porque la muerte de Dios en Jesucristo es, al mismo tiempo, expresión de su radical solidaridad con nosotros. El misterio más oscuro de la fe es, simultáneamente, la señal más brillante de una esperanza sin fronteras» (Benedicto XVI)
«La muerte de Cristo fue una verdadera muerte en cuanto que puso fin a su existencia humana terrena. Pero a causa de la unión que la Persona del Hijo conservó con su cuerpo, éste no fue un despojo mortal como los demás porque ‘no era posible que la muerte lo dominase’ (Hch 2,24) (…). La Resurrección de Jesús ‘al tercer día’ (1Cor 15,4) era el signo de ello, también porque se suponía que la corrupción se manifestaba a partir del cuarto día» (Catecismo de la Iglesia Católica, nº 627)

PROPÓSITO DEL DÍA

Acompañar el dolor de la Virgen María.

DESPEDIDA

Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.

Amén.

Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.

Ruega por nosotros.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.

Amén.

Dios te bendiga.