Domingo 8 de noviembre de 2026
Domingo de la XXXII semana del Tiempo ordinario
«Se acerca el final del Año Cristiano»
ORACIÓN PREPARATORIA
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Cristo, Rey nuestro.
¡Venga tu Reino!
LECTURAS DE HOY
Primera Lectura
Sabidurίa 6, 12-16
Radiante e incorruptible es la sabiduría; con facilidad la contemplan quienes la aman y ella se deja encontrar por quienes la buscan y se anticipa a darse a conocer a los que la desean.
El que madruga por ella no se fatigará, porque la hallará sentada a su puerta. Darle la primacía en los pensamientos es prudencia consumada; quien por ella se desvela pronto se verá libre de preocupaciones.
A los que son dignos de ella, ella misma sale a buscarlos por los caminos; se les aparece benévola y colabora con ellos en todos sus proyectos.
Palabra de Dios.
Te alabamos Señor.
Salmo Responsorial
Salmo 62, 2. 3-4. 5-6. 7-8
R/. (2b) Señor, mi alma tiene sed de ti
Segunda Lectura
1 Tesalonicenses 4, 13-18
Hermanos: No queremos que ignoren lo que pasa con los difuntos, para que no vivan tristes, como los que no tienen esperanza. Pues, si creemos que Jesús murió y resucitó, de igual manera debemos creer que, a los que murieron en Jesús, Dios los llevará con él.
Lo que les decimos, como palabra del Señor, es esto: que nosotros, los que quedemos vivos para cuando venga el Señor, no tendremos ninguna ventaja sobre los que ya murieron.
Cuando Dios mande que suenen las trompetas, se oirá la voz de un arcángel y el Señor mismo bajará del cielo. Entonces, los que murieron en Cristo resucitarán primero; después nosotros, los que quedemos vivos, seremos arrebatados, juntamente con ellos entre nubes, por el aire, para ir al encuentro del Señor, y así estaremos siempre con él.
Consuélense, pues, unos a otros con estas palabras.
Palabra de Dios.
Te alabamos Señor.
Aclamación antes del Evangelio
R. Aleluya, Aleluya.
Estén preparados, porque no saben
R. Aleluya.
EVANGELIO DEL DÍA
† Del santo Evangelio según Mateo 25, 1-13
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos esta parábola: "El Reino de los cielos es semejante a diez jóvenes, que tomando sus lámparas, salieron al encuentro del esposo. Cinco de ellas eran descuidadas y cinco, previsoras. Las descuidadas llevaron sus lámparas, pero no llevaron aceite para llenarlas de nuevo; las previsoras, en cambio, llevaron cada una un frasco de aceite junto con su lámpara. Como el esposo tardaba, les entró sueño a todas y se durmieron.
A medianoche se oyó un grito: '¡Ya viene el esposo! ¡Salgan a su encuentro!' Se levantaron entonces todas aquellas jóvenes y se pusieron a preparar sus lámparas, y las descuidadas dijeron a las previsoras: 'Dennos un poco de su aceite, porque nuestras lámparas se están apagando'. Las previsoras les contestaron: 'No, porque no va a alcanzar para ustedes y para nosotras. Vayan mejor a donde lo venden y cómprenlo'.
Mientras aquéllas iban a comprarlo, llegó el esposo, y las que estaban listas entraron con él al banquete de bodas y se cerró la puerta. Más tarde llegaron las otras jóvenes y dijeron: 'Señor, señor, ábrenos'. Pero él les respondió: 'Yo les aseguro que no las conozco'.
Estén pues, preparados, porque no saben ni el día ni la hora''.
Palabra del Señor
Gloria a ti, Señor Jesús
REFLEXIONES DEL EVANGELIO
Estamos terminando las semanas del Año Litúrgico, y por eso las lecturas nos van orientando hacia el final de la historia del mundo y la vuelta gloriosa del Resucitado. O sea, hacia la escatología. Hoy, con la parábola de las doncellas que debían estar preparadas para entrar como damas de honor al banquete de bodas. No hemos leído, pero conocemos bien, la del ladrón que puede abrir un boquete y entrar en casa cuando menos se le espera. El próximo domingo leeremos la parábola de los talentos de los que hay que dar cuenta a la vuelta del amo. Mirar al futuro es de sabios. Sabiduría 6,12-16. Encuentran la sabiduría los que la buscan El autor de este libro sapiencial personifica a la Sabiduría y la hace aparecer como una mujer radiante, hermosa, inmarcesible. Les hará mucho bien a todos, sobre todo a los gobernantes de los países, contar con ella. Los que la aman y la buscan la encuentran. Pero es ella misma, la Sabiduría personificada, la que se da a conocer a los que la desean, la que está sentada a la puerta, ya de madrugada, esperando que alguien la encuentre, la que sale al paso de los que desean meditar y dejarse conducir por ella. Para el salmista, Dios es la fuente de toda sabiduría y felicidad: "mi alma está sedienta de ti, Señor, Dios mío". Por eso "por ti madrugo" porque "tu gracia vale más que la vida". En la Ia lectura se decía que la Sabiduría madrugaba para salir al paso de los deseos de sabiduría. Ahora es el salmista piadoso el que madruga para encontrarse con Dios. 1 Tesalonicenses 4, 13-17. A los que han muerto, Dios, por medio de Jesús, los llevará con él Pablo presenta a los cristianos de Tesalónica una catequesis sobre la suerte de los difuntos y los acontecimientos del fin del mundo. No tienen que estar tristes "como los que están sin esperanza". Para los cristianos es la confianza la que debe dar color a su mirada al futuro, porque "si creemos que Jesús ha muerto y resucitado, del mismo modo a los que han muerto Dios los llevará con él". En la segunda parte de la lectura -que no por ser más difícil de explicar deberíamos omitir sin más- Pablo dice lo que pasará "cuando venga el Señor". Las primeras generaciones creían inminente la vuelta gloriosa del Señor: recordemos que este escrito es el primero de los que se conservan del Nuevo Testamento. Según el misterioso orden que describe Pablo, los primeros en resucitar serán los difuntos: "él descenderá del cielo y los muertos en Cristo resucitarán en primer lugar". Después los que todavía están vivos iremos "al encuentro del Señor" y "estaremos siempre con el Señor". No importa mucho si Pablo también creía o no en la inminencia de la vuelta del Señor. Lo principal es la consigna de confianza y paz que él transmite. Porque la muerte -o el fin del mundo- no va a ser la última palabra, pues Dios nos tiene destinados a la vida, con su Hijo Jesús. Mateo 25,1-13. ¡Que llega el esposo, salid a recibirlo! En el evangelio de Mateo hay cinco grandes "discursos" o "sermones" de Jesús, que en realidad son pasajes en los que el evangelista ha querido reunir enseñanzas seguramente dispersas del Maestro. El último de estos •I6N discursos es el llamado "escatológico", ya al final de su vida, como prólogo al relato de la Pasión. A ese pasaje pertenece la parábola de las diez doncellas, que es propia de Mateo. Como todas, está tomada de los hechos corrientes de la vida, esta vez de cómo se hacían las bodas en su tiempo. El esposo tarda en llegar, y las doncellas que están designadas para recibirle cuando llegue, se duermen. Pero cinco tienen aceite para sus lámparas, y cinco, no. A estas necias se les cierra la puerta del banquete mientras van a comprar aceite, y las otras cinco sí entran. Jesús mismo saca la lección de esta parábola: "por tanto, velad, porque no sabéis el día ni la hora", se entiende, de la venida última del Señor.
PROPÓSITO DEL DÍA
Ser instrumentos que acompañen a otros en su encuentro personal con Jesús.
DESPEDIDA
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
Dios te bendiga.