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Evangelio del Día
Lectio Divina · Beta

No he venido a abolir, sino a dar plenitud

«No piensen que he venido a abolir la Ley o los Profetas; no he venido a abolir, sino a dar plenitud.»

Domingo 15 de febrero de 2026 · Domingo de la VI semana del Tiempo ordinario · san Mateo 5, 17-37

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Lectio
Lectura — ¿Qué dice el texto?
Hermanos en el Señor, en este Domingo de la VI semana del Tiempo Ordinario, la Palabra de Dios nos presenta un pasaje fundamental del Evangelio de san Mateo (5, 17-37), donde Jesús nos revela su relación con la Ley antigua. Él mismo afirma categóricamente: "No piensen que he venido a abolir la Ley o los Profetas; no he venido a abolir, sino a dar plenitud" (Mateo 5, 17). Jesús no viene a destruir lo que Dios había establecido, sino a llevarlo a su perfección, a mostrar su verdadero espíritu y su más profundo sentido. El Señor, a continuación, profundiza en varios preceptos de la Ley, como el mandamiento de no matar, el adulterio, el divorcio y los juramentos. En cada caso, Jesús eleva la exigencia, no solo a la acción externa, sino a la intención del corazón. Por ejemplo, no basta con no matar, sino que tampoco debemos enojarnos con nuestro hermano. No es suficiente con no cometer adulterio, sino que debemos cuidar nuestros pensamientos y deseos. Jesús nos invita a una ética del Reino, donde la justicia de sus discípulos debe superar la justicia de los escribas y fariseos, no por el cumplimiento de normas externas, sino por la pureza interior y el amor.
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Meditatio
Meditación — ¿Qué me dice Dios a mí?
Queridos hermanos, la Palabra de hoy nos interpela directamente: ¿cómo vivimos nuestra fe? ¿Nos conformamos con cumplir unas pocas normas o buscamos realmente la plenitud de la vida en Cristo? Jesús nos invita a ir más allá de la letra de la Ley para abrazar el espíritu que la anima: el amor. Él nos muestra que la verdadera santidad no reside en la observancia rígida de preceptos, sino en la transformación de nuestro corazón. Esta llamada a la plenitud nos desafía en nuestra vida diaria. ¿Cómo tratamos a quienes nos rodean? ¿Guardamos rencor o buscamos la reconciliación? ¿Cuidamos nuestros ojos y nuestros pensamientos para no caer en tentaciones? La exigencia de Jesús es alta, pero no imposible, porque Él mismo nos da la gracia para vivirla. Es un camino de conversión continua, de dejar que el Espíritu Santo moldee nuestra interioridad para que nuestras acciones sean un reflejo auténtico del amor de Dios.
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Oratio
Oración — ¿Qué le digo yo a Dios?
Señor Jesús, tú que has venido a dar plenitud a la Ley, te pedimos que nos concedas un corazón dócil y abierto a tu Palabra. Ayúdanos a comprender que no se trata solo de cumplir normas, sino de vivir en el amor que tú nos has enseñado. Purifica nuestros pensamientos y nuestros deseos, para que nuestra justicia sea la que agrada a tus ojos, una justicia que brota de la caridad y la verdad. Que tu Espíritu Santo nos guíe para vivir cada día según tu Evangelio.
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Contemplatio
Contemplación — Descansar en su presencia
Permitamos ahora que la Palabra de Jesús resuene en lo más profundo de nuestro ser. Descansamos en su presencia, acogiendo su invitación a la plenitud del amor. Dejemos que su paz inunde nuestro corazón y nos transforme.
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Actio
Acción — Mi compromiso de hoy
Hoy me esforzaré por cuidar mis palabras y mis pensamientos, evitando cualquier juicio o enojo hacia los demás, buscando la reconciliación y la comprensión.

Imagen: Monika Guzikowska en Unsplash.

✨ Esta guía fue elaborada con ayuda de inteligencia artificial (Lectio Divina Beta) a partir de las lecturas del día. Tómala como apoyo para tu oración personal.

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