«Llegará el momento en que les será quitado el esposo, y entonces ayunarán.»
Viernes 20 de febrero de 2026 · Viernes del Tiempo de Cuaresma · san Mateo 9, 14-15
1
Lectio
Lectura — ¿Qué dice el texto?
Nos encontramos en el Evangelio de San Mateo, en un pasaje donde los discípulos de Juan el Bautista se acercan a Jesús con una pregunta sobre el ayuno. En el contexto de la Cuaresma, esta cuestión adquiere una resonancia especial. Los discípulos de Juan, así como los fariseos, practicaban el ayuno con regularidad, una disciplina espiritual arraigada en la tradición judía como signo de penitencia y búsqueda de Dios. Su pregunta a Jesús revela una cierta extrañeza ante la aparente falta de ayuno entre sus propios discípulos.
Jesús responde a su inquietud con una analogía profunda y reveladora. Se compara a sí mismo con el esposo, y a sus discípulos con los invitados a la boda. Mientras el esposo está presente, no hay motivo para el luto o el ayuno, sino para la alegría y la celebración. Sin embargo, anuncia un tiempo futuro en el que el esposo les será quitado. Es entonces, en la ausencia del esposo, cuando sus discípulos ayunarán. Esta profecía apunta claramente a su pasión y muerte, y a la espera de su venida gloriosa.
2
Meditatio
Meditación — ¿Qué me dice Dios a mí?
Este pasaje nos invita a reflexionar sobre el verdadero sentido del ayuno en nuestra vida cristiana. No es una práctica vacía o una mera tradición, sino una expresión de nuestro anhelo por Dios y de nuestra identificación con Cristo. Cuando el Señor está presente en plenitud, nuestra alma se regocija como en una boda. Pero en este mundo, donde aún no lo vemos cara a cara, el ayuno se convierte en un signo de nuestra espera, de nuestra sed de Él y de nuestra solidaridad con su sacrificio.
El ayuno cuaresmal, entonces, no es un simple sacrificio por el sacrificio mismo, sino una forma de abrir nuestro corazón a Dios, de desprendernos de aquello que nos distrae y de prepararnos para acoger con mayor profundidad la gracia de su presencia. Es un recordatorio de que nuestra verdadera alegría y plenitud se encuentran en el Señor, y que hay momentos en la vida en que la privación voluntaria nos ayuda a purificar nuestros deseos y a fijar nuestra mirada en lo esencial. ¿Qué "esposo" me distrae hoy de la verdadera presencia de Cristo? ¿Qué ayuno me pide el Señor para acercarme más a Él?
3
Oratio
Oración — ¿Qué le digo yo a Dios?
Señor Jesús, esposo de la Iglesia, te damos gracias por tu presencia constante en nuestras vidas. Ayúdanos a comprender el verdadero sentido del ayuno, no como una carga, sino como un camino para encontrarte más plenamente. Que en los momentos de privación, nuestro corazón se eleve hacia Ti con mayor intensidad, anhelando tu Reino y tu justicia. Concédenos la gracia de vivir esta Cuaresma con un espíritu de conversión sincera, preparándonos para celebrar con gozo tu Pascua.
4
Contemplatio
Contemplación — Descansar en su presencia
Permanece en silencio ante el Señor. Deja que la imagen del esposo y los invitados a la boda resuene en tu interior. Siente la alegría de su presencia y el anhelo por su venida. Descansa en su amor.
5
Actio
Acción — Mi compromiso de hoy
Hoy, ayunaré de alguna distracción o comodidad superflua (como el uso excesivo del teléfono móvil o un alimento que me gusta mucho) y ofreceré ese pequeño sacrificio por la conversión de los pecadores, pidiendo al Señor que me revele en qué consiste mi verdadero ayuno espiritual.
✨ Esta guía fue elaborada con ayuda de inteligencia artificial (Lectio Divina Beta) a partir de las lecturas del día. Tómala como apoyo para tu oración personal.