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Evangelio del Día
Lectio Divina · Beta

La Riqueza y el Reino de Dios

«Recibiste tus bienes en vida, y Lázaro, males; ahora él goza aquí y tú sufres.»

Jueves 5 de marzo de 2026 · Jueves de la II semana del Tiempo de Cuaresma · san Lucas 16, 19-31

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Lectio
Lectura — ¿Qué dice el texto?
Nos encontramos hoy, hermanos, con la parábola del rico y Lázaro, que nos presenta San Lucas (16, 19-31). Jesús nos narra la historia de un hombre rico que vivía en la opulencia, vestido con finas ropas y festejando a diario, mientras a su puerta yacía un mendigo llamado Lázaro, cubierto de llagas y anhelando las migajas que caían de la mesa del rico. Es un cuadro de contrastes extremos, de una profunda desigualdad que interpela nuestra conciencia. Ambos mueren, y la escena cambia radicalmente. Lázaro es llevado por los ángeles al seno de Abraham, un lugar de consuelo y paz, mientras el rico es sepultado y, en el Hades, sufre tormentos. Desde allí, el rico ve a Lázaro junto a Abraham y le suplica que envíe a Lázaro a mojar su lengua, pero Abraham le recuerda la gran distancia que los separa y la imposibilidad de cruzarla. Finalmente, el rico pide que Lázaro advierta a sus hermanos vivos, pero Abraham sentencia que si no escuchan a Moisés y a los Profetas, tampoco creerán a alguien que resucite de entre los muertos.
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Meditatio
Meditación — ¿Qué me dice Dios a mí?
Esta parábola, hermanos, nos invita a reflexionar sobre el verdadero sentido de la riqueza y de nuestra vida aquí en la tierra. El rico no es condenado por ser rico, sino por su indiferencia, por no ver ni atender al hermano que sufría a su puerta. ¿Cuántas veces, en nuestra propia vida, pasamos de largo ante el sufrimiento de los demás, absortos en nuestras propias preocupaciones o placeres? La Palabra nos llama a abrir los ojos del corazón. El mensaje es claro: la salvación no depende de la posición social o económica, sino de la caridad y la justicia. El rico tuvo su oportunidad de hacer el bien, de compartir, de reconocer la dignidad de Lázaro, pero la desaprovechó. Hoy, el Señor nos interpela: ¿estamos construyendo tesoros para el cielo, o nos aferramos a lo perecedero? La Cuaresma es un tiempo propicio para revisar nuestras prioridades y para que la caridad sea la medida de nuestro amor a Dios y al prójimo.
3
Oratio
Oración — ¿Qué le digo yo a Dios?
Señor Jesús, te pedimos perdón por nuestra ceguera, por las veces que hemos ignorado el dolor de nuestros hermanos, por nuestra indiferencia. Abre nuestros ojos y nuestro corazón para que podamos ver a Lázaro que espera a nuestra puerta. Concédenos la gracia de la caridad, de la generosidad y de la compasión, para que, siguiendo tus pasos, podamos construir un mundo más justo y fraterno, donde nadie carezca de lo necesario. Que tu Espíritu nos impulse a compartir nuestros bienes y a vivir conforme a tu Evangelio.
4
Contemplatio
Contemplación — Descansar en su presencia
Permanece en silencio, hermanos, en la presencia del Señor. Deja que la imagen de Lázaro y del rico resuene en tu interior. Siente la invitación de Dios a la conversión del corazón, a la mirada atenta y al amor generoso. Descansa en su misericordia y en la certeza de su Palabra.
5
Actio
Acción — Mi compromiso de hoy
Hoy me comprometo a realizar un acto concreto de caridad hacia alguna persona necesitada que encuentre en mi camino, ya sea con una palabra, un gesto o una ayuda material, reconociendo en ella el rostro de Cristo.

Imagen: The Walters Art Museum en Unsplash.

✨ Esta guía fue elaborada con ayuda de inteligencia artificial (Lectio Divina Beta) a partir de las lecturas del día. Tómala como apoyo para tu oración personal.

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