Lectio Divina
Jueves 12 de marzo de 2026
«Si expulso los demonios con el dedo de Dios, es que el Reino de Dios ha llegado a ustedes.»
Hermanos y hermanas en Cristo, en el Evangelio de hoy (Lucas 11, 14-23), Jesús expulsa a un demonio que había dejado mudo a un hombre. Ante este milagro, algunos se dividen: unos acusan a Jesús de expulsar demonios por el poder de Belzebú, el príncipe de los demonios, mientras que otros le piden una señal del cielo para creer. Jesús responde con una lógica contundente, explicando que un reino dividido no puede subsistir. Si Satanás expulsa a Satanás, su reino estaría dividido y caería. Por lo tanto, si Él expulsa demonios, lo hace con el poder de Dios, y esto es una señal inequívoca de que el Reino de Dios ya está presente entre ellos. El Señor, con su autoridad divina, revela que no se puede ser neutral ante su obra. Nos dice: "El que no está conmigo, está contra mí; y el que no recoge conmigo, desparrama" (Lucas 11, 23). Esta afirmación nos invita a tomar una postura clara en nuestra fe y en nuestra vida, a reconocer la presencia activa de Dios en el mundo a través de la persona de Jesús y de su acción salvadora.
Queridos hermanos, el pasaje de hoy nos interpela profundamente. Jesús nos muestra que su acción liberadora no es obra del mal, sino manifestación del poder de Dios. ¿Cómo respondemos nosotros a las obras de Dios en nuestra vida y en el mundo? ¿Somos de los que dudan, de los que piden más señales, o de los que, quizás por miedo o prejuicio, atribuimos a otras causas lo que es claramente una intervención divina? La frase "el que no está conmigo, está contra mí" resuena con fuerza en nuestra conciencia. Nos invita a examinar nuestra fidelidad y nuestro compromiso con el Señor. En este tiempo de Cuaresma, es una oportunidad para renovar nuestra adhesión a Cristo, para unirnos a Él en su obra de salvación y no dispersar lo que Él reúne. El Reino de Dios, que ya está entre nosotros, nos llama a ser colaboradores activos de su gracia, a vivir desde la fe y a testimoniar su presencia transformadora.
Señor Jesús, te damos gracias por tu Palabra que ilumina nuestra mente y nuestro corazón. Te pedimos que nos concedas la gracia de reconocer siempre tu presencia y tu acción en nuestras vidas. Ayúdanos a no dudar de tu poder ni a atribuir a otros lo que es obra tuya. Fortalece nuestra fe para que podamos estar siempre contigo, recogiendo y no desparramando, construyendo tu Reino con nuestra vida y nuestro testimonio. Que nuestro corazón esté siempre abierto a tu voluntad y a tu amor, para que en todo te glorifiquemos.
Ahora, en silencio, descansa en la presencia del Señor. Permite que la Palabra "El que no está conmigo, está contra mí" resuene en tu interior. Siente la invitación de Jesús a una adhesión plena y sin reservas. Deja que su amor te envuelva y te impulse a vivir en su Reino.
Hoy, me comprometo a tomar una postura clara a favor de Cristo en alguna situación donde pueda sentir la tentación de la neutralidad o la indiferencia. Buscaré activamente una oportunidad para testimoniar mi fe o para colaborar en la construcción del bien, reconociendo que al hacerlo, estoy con Jesús y no contra Él.
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