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Evangelio del Día
Lectio Divina · Beta

La oración del humilde

«Todo el que se engrandece será humillado, y el que se humilla será engrandecido.»

Sábado 14 de marzo de 2026 · Sábado de la III semana del Tiempo de Cuaresma · san Lucas 18, 9-14

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Lectio
Lectura — ¿Qué dice el texto?
Hermanos en Cristo, el Evangelio de hoy, tomado de san Lucas (18, 9-14), nos presenta la parábola del fariseo y el publicano. Jesús la cuenta para aquellos que se consideraban justos y despreciaban a los demás. Vemos a dos hombres que suben al Templo a orar, cada uno con una actitud distinta ante Dios y ante sí mismo. El fariseo se presenta orgulloso, enumerando sus méritos y ayunos, y agradeciendo no ser como los demás, especialmente como el publicano. Su oración es una autoalabanza. Por otro lado, el publicano, un recaudador de impuestos, reconocido socialmente como pecador, se mantiene a distancia. Ni siquiera se atreve a levantar los ojos al cielo, sino que se golpea el pecho y suplica la misericordia de Dios, reconociendo su condición de pecador. Jesús concluye la parábola afirmando que este último bajó a su casa justificado, y no el primero, pues todo el que se engrandece será humillado, y el que se humilla será engrandecido.
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Meditatio
Meditación — ¿Qué me dice Dios a mí?
Queridos hermanos, esta parábola nos invita a examinar nuestra propia actitud en la oración y en la vida. ¿Nos acercamos a Dios con un corazón humilde y contrito, o con la soberbia de quien cree tener méritos propios? A menudo, podemos caer en la tentación de compararnos con los demás, de juzgar sus faltas y de sentirnos superiores. El fariseo, con su lista de buenas obras, se olvidó de que todo don viene de Dios y que la verdadera justicia no es fruto de nuestro esfuerzo aislado, sino de la gracia divina. El publicano, en cambio, nos enseña el camino de la verdadera oración: el reconocimiento sincero de nuestra pequeñez y nuestra necesidad de la misericordia de Dios. Es en nuestra fragilidad donde Dios nos encuentra y nos levanta. En esta Cuaresma, el Señor nos llama a despojarnos de toda vanidad y a abrir nuestro corazón a su amor que perdona, un amor que solo puede ser recibido por aquellos que se reconocen necesitados.
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Oratio
Oración — ¿Qué le digo yo a Dios?
Señor Jesús, te pedimos perdón por las veces que nos hemos engrandecido en nuestro corazón, juzgando a los demás y olvidando nuestra propia necesidad de tu gracia. Danos un espíritu de humildad, como el del publicano, para que podamos acercarnos a Ti con un corazón contrito y humillado. Enséñanos a reconocer que todo lo bueno que hay en nosotros viene de Ti y a confiar plenamente en tu infinita misericordia. Que nuestra oración sea siempre un clamor por tu perdón y tu amor.
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Contemplatio
Contemplación — Descansar en su presencia
Ahora, en silencio, detente un momento. Descansa en la presencia amorosa de Dios. Permite que la Palabra recién escuchada resuene en tu interior. Siente la invitación de Jesús a la humildad y a la confianza en su misericordia.
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Actio
Acción — Mi compromiso de hoy
Hoy me esforzaré por no juzgar a nadie y, si me sorprendo haciéndolo, pediré a Dios que me ayude a ver a esa persona con sus ojos de misericordia. Haré una breve oración de humildad, reconociendo mi dependencia de Dios.

Imagen: Aaron Burden en Unsplash.

✨ Esta guía fue elaborada con ayuda de inteligencia artificial (Lectio Divina Beta) a partir de las lecturas del día. Tómala como apoyo para tu oración personal.

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