«Sabemos de dónde es este; pero el Mesías, cuando venga, nadie sabrá de dónde es.»
Viernes 20 de marzo de 2026 · Viernes de la IV semana del Tiempo de Cuaresma · san Juan 7, 1-2. 10. 25-30
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Lectio
Lectura — ¿Qué dice el texto?
Nos acercamos al Evangelio de San Juan (7, 1-2. 10. 25-30) en este Viernes de la IV semana de Cuaresma. Jesús se encuentra en Galilea, evitando ir a Judea porque los judíos buscaban matarle. Sin embargo, cuando la Fiesta de los Tabernáculos estaba ya avanzada, sube a Jerusalén, no abiertamente, sino como a escondidas. Este pasaje nos sitúa en un ambiente de tensión y expectación, donde la figura de Jesús es objeto de debate y controversia entre la gente.
El pueblo en Jerusalén discute sobre Él. Algunos reconocen su autoridad y la sabiduría de sus palabras, preguntándose si no será el Mesías. Otros, sin embargo, lo descartan, argumentando que conocen su origen, mientras que del Mesías no se sabría de dónde viene. Jesús, por su parte, enseña en el Templo y les interpela sobre su conocimiento de Él y de su verdadero origen, afirmando que no ha venido por cuenta propia, sino enviado por Aquel que es veraz, a quien ellos no conocen. Este contraste entre el conocimiento humano y el conocimiento divino es central en el texto.
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Meditatio
Meditación — ¿Qué me dice Dios a mí?
Este pasaje nos invita a reflexionar sobre nuestra propia percepción de Jesús. ¿Le reconocemos verdaderamente como el enviado de Dios, o nos quedamos en una visión superficial, basada en lo que "sabemos" de Él por la tradición o por lo que otros dicen? La gente en el Evangelio se confunde porque creen conocer el origen de Jesús, ignorando su verdadera procedencia divina. A veces, nosotros también podemos caer en la tentación de limitar a Dios a nuestras categorías humanas, a nuestras expectativas y prejuicios.
El Señor nos llama a ir más allá de las apariencias, a profundizar en el misterio de su persona. Nos pregunta, como a los judíos de entonces, si realmente conocemos al Padre que le ha enviado. En esta Cuaresma, la Palabra nos interpela a abrir nuestro corazón a un conocimiento más íntimo y personal de Cristo, que no se detiene en lo externo, sino que busca la verdad de su ser divino y de su misión salvadora. Es una invitación a dejarnos sorprender por Dios, a reconocer su presencia en nuestra vida más allá de lo previsible.
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Oratio
Oración — ¿Qué le digo yo a Dios?
Señor Jesús, tú que conoces el corazón del Padre y has sido enviado por Él, te pedimos que ilumines nuestra mente para que no nos quedemos en un conocimiento superficial de ti. Ayúdanos a trascender nuestras ideas preconcebidas y a reconocerte como el Mesías, el Hijo de Dios vivo. Danos la gracia de conocer al Padre que te envió, para que nuestra fe sea profunda y verdadera. Que tu Espíritu nos guíe a comprender el misterio de tu amor y tu salvación.
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Contemplatio
Contemplación — Descansar en su presencia
Permanece en silencio, en la presencia de Dios. Deja que la Palabra resuene en tu interior. Contempla a Jesús en el Templo, enseñando con autoridad, y a la gente discutiendo sobre su identidad. Descansa en la certeza de que Él es el enviado del Padre, y que te conoce profundamente.
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Actio
Acción — Mi compromiso de hoy
Hoy, me esforzaré por no juzgar a las personas por su apariencia o por lo que superficialmente sé de ellas, sino que intentaré ver en cada uno la imagen de Dios, buscando comprender su verdadero valor y dignidad.
✨ Esta guía fue elaborada con ayuda de inteligencia artificial (Lectio Divina Beta) a partir de las lecturas del día. Tómala como apoyo para tu oración personal.