Lectio Divina

Perdón y nueva vida en Jesús

Lunes 23 de marzo de 2026

«"El que no tenga pecado, que le tire la primera piedra" (Juan 8, 7).»

Lunes de la V semana del Tiempo de Cuaresma · san Juan 8, 1-11

Lectio (lectura)

Nos encontramos en el Evangelio de San Juan, en el capítulo 8, donde Jesús se encuentra en el Templo. Los maestros de la Ley y los fariseos le presentan a una mujer sorprendida en adulterio, buscando poner a prueba a Jesús y encontrar un motivo para acusarle. La Ley de Moisés prescribía la lapidación para este pecado, y ellos querían forzar a Jesús a pronunciarse, ya sea contra la Ley o contra la misericordia. Su intención no era la justicia, sino la condena. Jesús, en un gesto de profunda sabiduría y calma, se inclina y escribe en el suelo, sin responder de inmediato. Cuando insisten, pronuncia aquellas palabras que desarman la hipocresía de sus acusadores: "El que no tenga pecado, que le tire la primera piedra" (Juan 8, 7). Uno a uno, comenzando por los más viejos, se retiran, dejando a Jesús solo con la mujer. Finalmente, Jesús le pregunta si nadie la ha condenado y, al recibir su respuesta negativa, le dice: "Yo tampoco te condeno. Vete, y en adelante no peques más" (Juan 8, 11).

Meditatio (meditación)

Este pasaje nos invita a examinar nuestra propia actitud ante el pecado de los demás y ante el nuestro. ¿Con qué facilidad señalamos las faltas ajenas, olvidando nuestras propias debilidades? La escena del Evangelio nos recuerda que solo Dios es juez, y que su justicia está siempre unida a la misericordia. Jesús no niega el pecado de la mujer, pero ofrece una salida de perdón y una oportunidad de enmienda, sin condenación. Nosotros, como la mujer, somos pecadores. Sin embargo, el Señor nos mira con compasión, no con juicio. Nos invita a reconocer nuestra fragilidad y a levantarnos, confiando en su amor que perdona y restaura. Este tiempo de Cuaresma es una ocasión propicia para acercarnos al sacramento de la Reconciliación, donde experimentamos de manera tangible la gracia de Jesús que nos dice: "Yo tampoco te condeno. Vete, y en adelante no peques más" (Juan 8, 11). Es una llamada a la conversión y a una vida nueva en Cristo.

Oratio (oración)

Señor Jesús, ante tu Palabra, reconozco mi propia fragilidad y mis pecados. Te pido perdón por las veces que he juzgado a mis hermanos, olvidando mi propia necesidad de tu misericordia. Ayúdame a mirar a los demás con tus ojos de compasión y a no arrojar piedras de condena. Concédenos la gracia de un corazón contrito y humillado, que sepa acoger tu perdón y levantarse para vivir una vida nueva, fiel a tu voluntad. Que tu amor me impulse a ser instrumento de tu paz y de tu perdón en el mundo.

Contemplatio (contemplación)

Permanezcamos en silencio, contemplando la mirada de Jesús sobre la mujer, una mirada que no condena, sino que libera. Sintamos esa misma mirada sobre nosotros, llena de amor y misericordia. Descansemos en la certeza de que el Señor nos ofrece siempre una nueva oportunidad.

Actio (compromiso)

Hoy me esforzaré por evitar juicios y críticas hacia los demás, y en su lugar, ofreceré una palabra de aliento o un gesto de comprensión. Si es necesario, buscaré el sacramento de la Reconciliación para experimentar el perdón de Dios.

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