Lectio Divina

Sí a la Voluntad Divina

Miércoles 25 de marzo de 2026

«Aquí está la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra.»

La Anunciación del Señor · san Lucas 1, 26-38

Lectio (lectura)

Nos encontramos hoy ante el Misterio de la Anunciación, un pasaje central de nuestra fe narrado por San Lucas. El evangelista nos presenta a María, una joven virgen desposada con José, en Nazaret. Es a ella a quien Dios envía a su ángel Gabriel con un mensaje trascendental: será la madre del Mesías, del Hijo de Dios. La salutación del ángel, "Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo" (Lucas 1, 28), revela la especial predilección de Dios por María, quien ya desde antes de este momento gozaba de su favor. El anuncio de la concepción virginal y la divinidad del niño que nacerá, Jesús, el Hijo del Altísimo, que reinará para siempre, desconcierta a María. Su pregunta, "¿Cómo podrá ser esto, si yo no conozco varón?" (Lucas 1, 34), no es una duda de fe, sino una búsqueda de comprensión sobre el modo en que se realizará la voluntad divina. La respuesta del ángel, que el Espíritu Santo la cubrirá con su sombra y que "para Dios, nada es imposible" (Lucas 1, 37), junto con la señal de su prima Isabel, la envuelve en la certeza de la omnipotencia divina. Finalmente, María, con una humildad y confianza ejemplares, pronuncia su "sí" incondicional: "Aquí está la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra" (Lucas 1, 38).

Meditatio (meditación)

Este pasaje nos invita a contemplar la actitud de María ante el llamado de Dios. Ella no comprendió todo de inmediato, pero su corazón estaba abierto a la acción divina. ¿Cómo reacciono yo ante los planes de Dios en mi vida, especialmente cuando no los entiendo o me piden ir más allá de mis propias capacidades? ¿Estoy dispuesto a confiar plenamente en que "para Dios, nada es imposible"? La Anunciación es una invitación a la docilidad al Espíritu Santo. María, llena de gracia, se dejó guiar por la voz del ángel, que era la voz de Dios. En medio de nuestras preocupaciones y proyectos, ¿sabemos discernir la voz del Señor? ¿Estamos dispuestos a acoger su Palabra y permitir que el Espíritu Santo obre en nosotros, transformando nuestra realidad y haciéndonos portadores de Cristo para el mundo, como lo fue María? Su 'sí' es un modelo de entrega y fe para cada uno de nosotros.

Oratio (oración)

Señor, Dios nuestro, te damos gracias por el don de tu Palabra que hoy nos ilumina a través del ejemplo de la Santísima Virgen María. Te pedimos la gracia de imitar su humildad y su fe, para que, como ella, podamos decir un 'sí' generoso a tu voluntad en nuestras vidas. Ayúdanos a escuchar tu voz en medio del ruido del mundo y a confiar en que para Ti nada es imposible. Que tu Espíritu Santo nos cubra con su sombra y nos haga dóciles instrumentos de tu amor y de tu plan de salvación.

Contemplatio (contemplación)

Permanece en silencio, en la presencia del Señor. Deja que la Palabra "Aquí está la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra" resuene en tu corazón. Descansa en la certeza de su amor y en la invitación a la entrega.

Actio (compromiso)

Hoy, en un momento de mi día, haré una pausa para recordar que Dios tiene un plan para mí y, con la ayuda de María, renovaré mi "sí" a su voluntad, especialmente en aquello que me cuesta más aceptar.

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