Lectio Divina
Viernes 27 de marzo de 2026
«Si no creen en mí, crean al menos en mis obras.»
Nos encontramos hoy, hermanos, con un pasaje del Evangelio de San Juan que nos sitúa en un momento de gran tensión en la vida de Jesús. Después de haberse proclamado Hijo de Dios y de afirmar su unidad con el Padre, el pueblo judío, entendiendo sus palabras como blasfemia, toma piedras para apedrearlo. Jesús, con serena autoridad, les interpela sobre las obras buenas que les ha mostrado de parte del Padre. El Señor defiende su identidad y su misión, no solo con sus palabras, sino también con sus acciones. Les recuerda que si la Escritura llama 'dioses' a quienes recibieron la palabra de Dios, ¿cómo pueden acusar de blasfemia al que el Padre santificó y envió al mundo? (Juan 10, 34-36). Es un argumento que busca hacerles reflexionar sobre la coherencia entre sus palabras y sus obras, invitándolos a reconocer en Jesús al Mesías prometido. Finalmente, muchos creyeron en Él en el lugar donde Juan había bautizado, recordando las palabras de Juan el Bautista sobre Jesús (Juan 10, 40-42).
Este evangelio nos invita a reflexionar sobre nuestra propia fe. ¿Nos apoyamos solo en las palabras, o también buscamos las obras de Dios en nuestras vidas y en el mundo? Jesús nos dice: 'Si no creen en mí, crean al menos en mis obras' (Juan 10, 38). Esta es una invitación a abrir los ojos del corazón para reconocer la presencia y la acción de Dios en lo cotidiano, en los pequeños milagros, en la providencia, en el amor que se nos regala. Quizás en ocasiones nos encontramos con dudas o dificultades para comprender ciertos misterios de la fe. El Señor nos ofrece un camino: mirar sus obras. Su vida, sus milagros, su entrega en la cruz, su resurrección, son el testimonio palpable de su divinidad y de su amor por nosotros. ¿Qué obras de Jesús puedo contemplar hoy en mi vida o en la vida de la Iglesia que refuercen mi fe y me acerquen más a Él?
Señor Jesús, te damos gracias porque no solo nos hablas con palabras de vida eterna, sino que también nos muestras con tus obras el amor del Padre. Ayúdanos, Señor, a tener ojos atentos para reconocer tu presencia y tu acción en nuestro día a día. Que, al contemplar tus obras, nuestra fe se fortalezca y nuestro corazón se abra aún más a tu voluntad. Que nunca nos cansemos de buscarte y de creer en Ti, el enviado del Padre.
Permanece ahora en silencio, en la presencia del Señor. Deja que las palabras del Evangelio resuenen en tu interior. Contempla a Jesús, el Hijo de Dios, que con su vida y sus obras nos revela el amor del Padre. Descansa en su presencia.
Hoy, buscaré conscientemente una obra de Dios en mi vida o en la vida de alguien cercano, y daré gracias por ella, reconociendo su presencia y su amor.
evangeliodeldia.udefe.com