Lectio Divina

La traición y la negación: Amar hasta el extremo

Martes 31 de marzo de 2026

«Les doy un mandamiento nuevo: ámense los unos a los otros. Así como yo los he amado, ámense también ustedes los unos a los otros.»

Martes de la VI semana del Tiempo de Cuaresma · san Juan 13, 21-33. 36-38

Lectio (lectura)

Nos acercamos al corazón de la Pasión de Cristo, y el Evangelio de San Juan nos sitúa en un momento de profunda intimidad y revelación. Jesús, turbado en su espíritu, anuncia la traición de uno de sus discípulos: "En verdad les digo que uno de ustedes me va a entregar" (Juan 13, 21). Esta afirmación siembra la inquietud entre los apóstoles, quienes se miran unos a otros sin saber a quién se refiere. Es un momento de dolor para el Maestro, que ve cómo la oscuridad se cierne sobre su círculo más íntimo. Simón Pedro, siempre impulsivo, hace una señal a Juan, el discípulo amado, para que pregunte a Jesús quién es el traidor. Jesús responde con un gesto de cercanía y revelación: "Es aquel a quien yo dé el trozo de pan mojado" (Juan 13, 26). Al dárselo a Judas Iscariote, se cumple la profecía y Satanás entra en él. La urgencia de Jesús: "Lo que vas a hacer, hazlo pronto" (Juan 13, 27), muestra la determinación de cumplir la voluntad del Padre, aun en medio del dolor de la traición. Tras la salida de Judas, Jesús pronuncia palabras de profunda significación sobre su glorificación y el amor mutuo, y luego anuncia a Pedro su negación: "Te aseguro que no cantará el gallo antes que me hayas negado tres veces" (Juan 13, 38).

Meditatio (meditación)

En este pasaje, el Señor nos confronta con la fragilidad humana y la inmensidad de su amor. Contemplamos la traición de Judas y la negación de Pedro, dos caras de nuestra propia debilidad. ¿Cuántas veces, en nuestra vida, hemos traicionado la confianza de Dios o hemos negado nuestra fe con nuestras acciones o con nuestro silencio? La turbación de Jesús no es solo por el acto en sí, sino por el dolor de ver a quienes ama desviarse del camino. Sin embargo, en medio de esta oscuridad, resplandece la luz del amor de Cristo. Él no se detiene ante la traición ni la debilidad. Su amor es más grande que nuestro pecado. El mandamiento nuevo que nos da, "ámense los unos a los otros. Así como yo los he amado, ámense también ustedes los unos a los otros" (Juan 13, 34), es la clave para superar toda división y fragilidad. Nos invita a un amor que se entrega, que perdona, que busca la unidad, un amor que es reflejo del suyo, que llega hasta el extremo de la cruz.

Oratio (oración)

Señor Jesús, en este momento de tu Pasión, te pedimos perdón por nuestras traiciones y nuestras negaciones. Reconocemos nuestra fragilidad y la facilidad con la que nos apartamos de tu amor. Ayúdanos, Señor, a amar como Tú nos has amado, con un amor que no conoce límites, que perdona y que se entrega. Que tu mandamiento nuevo resuene en lo profundo de nuestro corazón y nos impulse a vivir la caridad con nuestros hermanos. Fortalécenos para que, a pesar de nuestras debilidades, permanezcamos fieles a Ti.

Contemplatio (contemplación)

Permanece en silencio ante el Señor. Deja que la Palabra resuene en tu interior. Contempla el amor de Jesús que se entrega a pesar de la traición y la negación. Descansa en su presencia misericordiosa, sintiendo su amor incondicional por ti.

Actio (compromiso)

Hoy, buscaré una oportunidad para perdonar a alguien que me ha ofendido, o para pedir perdón a quien yo haya ofendido, recordando el amor incondicional de Jesús.

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