Lectio Divina

Traición y fidelidad: ¿Quién soy yo?

Miércoles 1 de abril de 2026

«"El Hijo del Hombre se va, como está escrito de él, pero ¡ay de aquel que lo entrega!" (Mateo 26, 24)»

Miércoles de la VI semana del Tiempo de Cuaresma · san Mateo 26, 14-25

Lectio (lectura)

Nos encontramos en el Evangelio de San Mateo, en el capítulo 26, justo antes del inicio de la Pasión de nuestro Señor Jesucristo. Este pasaje nos sitúa en un momento crucial: la traición de Judas Iscariote. Después de que una mujer ungiera a Jesús con un perfume costoso, lo cual algunos discípulos criticaron, Judas va a los jefes de los sacerdotes para ofrecerles entregar a Jesús por treinta monedas de plata. Este precio, simbólico y profético, nos remite al valor de un esclavo, mostrando el desprecio con el que Jesús sería tratado. La escena continúa con los preparativos de la Pascua. Jesús, consciente de lo que se avecina, envía a sus discípulos a preparar la cena. Durante esta cena, mientras están comiendo, Jesús pronuncia las palabras que revelan la inminente traición: "Uno de ustedes me va a entregar" (Mateo 26, 21). La reacción de los discípulos es de profunda tristeza y desconcierto, preguntando uno a uno: "¿Seré yo, Señor?" (Mateo 26, 22). Finalmente, Judas también pregunta, y Jesús le responde con una afirmación velada pero clara: "Tú lo has dicho" (Mateo 26, 25). Este episodio nos muestra la plena conciencia de Jesús sobre su destino y la libertad con la que lo asume, incluso conociendo la traición de uno de los suyos.

Meditatio (meditación)

Este pasaje nos invita a una profunda introspección. La pregunta de los discípulos, "¿Seré yo, Señor?", resuena en nuestro corazón. Ante las debilidades, las faltas de caridad, los egoísmos que a veces nos dominan, ¿cuántas veces traicionamos, quizá sin darnos cuenta, el amor de Cristo? No se trata solo de grandes traiciones, sino de las pequeñas infidelidades cotidianas que nos alejan de Él y de su Evangelio. La Cuaresma es un tiempo propicio para examinar nuestra conciencia y reconocer aquellas áreas de nuestra vida donde necesitamos convertirnos y ser más fieles a Dios. La figura de Judas nos interpela sobre el valor que le damos a Jesús en nuestra vida. ¿Estamos dispuestos a venderlo por "treinta monedas de plata", es decir, por bienes materiales, por el reconocimiento humano, por el poder o por cualquier otro ídolo que nos aparte de Él? La fidelidad a Cristo implica un compromiso radical, una opción preferencial por su Reino y sus valores, incluso cuando esto suponga renuncias o dificultades. Que este texto nos mueva a renovar nuestra adhesión a Jesús, pidiéndole la gracia de la perseverancia y la autenticidad en nuestra fe.

Oratio (oración)

Señor Jesús, en este Evangelio de tu Pasión inminente, te contemplo en tu infinita humildad y amor. Te pido perdón por las veces que, con mis acciones o mis omisiones, te he negado o traicionado. Ayúdame, Señor, a reconocer mis propias debilidades y a no ceder a las tentaciones que me apartan de ti. Que tu Espíritu Santo ilumine mi corazón para que pueda amarte con mayor fidelidad y servirte con generosidad, siguiendo siempre tus pasos. Amén.

Contemplatio (contemplación)

Permanece en silencio, en la presencia de Dios. Deja que la Palabra resuene en tu interior. Contempla a Jesús en la Última Cena, su mirada de amor y su conocimiento de todo lo que iba a suceder. Descansa en su misericordia y en su amor incondicional.

Actio (compromiso)

Hoy, me comprometo a examinar una de mis "treinta monedas de plata", es decir, una cosa o actitud que me aleja de Dios, y haré un esfuerzo concreto por desprenderme de ella o corregirla, buscando actuar con mayor fidelidad al Evangelio.

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