Lectio Divina

La Paz del Resucitado

Jueves 9 de abril de 2026

«"La paz esté con ustedes." (Lucas 24,36)»

Jueves de la I semana del Tiempo de Pascua · san Lucas 24, 35-48

Lectio (lectura)

Queridos hermanos en Cristo, en este Jueves de la I semana de Pascua, la liturgia nos presenta el Evangelio de San Lucas (24, 35-48), donde Jesús se aparece a sus discípulos mientras ellos relatan su encuentro con Él en el camino de Emaús. En medio de su conversación y asombro, Jesús se hace presente y les saluda con la paz. La reacción de los discípulos es de miedo y turbación, pensando que veían un espíritu. Es comprensible su espanto, pues la experiencia de la resurrección era algo inaudito y difícil de asimilar en su totalidad. Jesús, con paciencia y ternura, les muestra sus manos y sus pies, las marcas de la crucifixión, para que reconozcan que es Él mismo, no un fantasma. Luego, para disipar toda duda, come delante de ellos un trozo de pescado asado. Finalmente, les abre el entendimiento para comprender las Escrituras, explicando cómo todo lo que le había sucedido estaba ya anunciado en la Ley de Moisés, los Profetas y los Salmos. Les encarga ser testigos de su resurrección y de la predicación del arrepentimiento y el perdón de los pecados a todas las naciones.

Meditatio (meditación)

Este pasaje nos invita a reflexionar sobre nuestra propia fe en la Resurrección. Al igual que los discípulos, a veces podemos sentir temor o dificultad para creer plenamente en la presencia viva de Cristo en nuestras vidas. El Señor se acerca a nosotros, a menudo en medio de nuestras conversaciones cotidianas y de nuestras incertidumbres, trayendo su paz. ¿Estamos dispuestos a acogerla, o nos dejamos llevar por el miedo y la duda? Jesús nos muestra sus heridas, no para recordarnos su dolor, sino para hacernos ver que su amor es real y que su victoria sobre la muerte es completa. Estas heridas son signo de su entrega total y de su misericordia. Él nos invita a reconocerlo en la Eucaristía, en la Palabra, en el hermano que sufre. Abrir el entendimiento a las Escrituras, como hizo con sus discípulos, es también una invitación para nosotros a profundizar en la Palabra de Dios, para comprender el plan divino de salvación y nuestra misión como sus testigos en el mundo.

Oratio (oración)

Señor Jesús, te damos gracias por tu presencia viva y resucitada entre nosotros. Te pedimos que disipes todo temor y toda duda de nuestro corazón, y que tu paz, que supera todo entendimiento, inunde nuestras almas. Abre nuestro entendimiento para comprender tus Escrituras y para reconocer tu amor en cada signo de tu presencia. Fortalécenos para ser tus testigos valientes, anunciando el arrepentimiento y el perdón de los pecados a todos aquellos que encontramos en nuestro camino. Que tu Espíritu Santo nos guíe siempre.

Contemplatio (contemplación)

Ahora, en silencio, descansa en la presencia del Señor resucitado. Permite que la paz de Cristo inunde tu corazón. Cierra los ojos y siente cómo Él te mira con amor, te muestra sus manos y pies, y te invita a creer. Permanece en esta quietud, acogiendo su presencia y su Palabra.

Actio (compromiso)

Hoy me esforzaré por llevar la paz de Cristo a una situación de conflicto o tensión en mi entorno, ya sea en mi familia, en el trabajo o con algún conocido, recordando que soy llamado a ser testigo de su amor y reconciliación.

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