Lectio Divina

Id por todo el mundo

Sábado 25 de abril de 2026

«Vayan por todo el mundo y anuncien la Buena Nueva a toda la creación.»

Sábado de la III semana del Tiempo de Pascua · san Marcos 16, 15-20

Lectio (lectura)

Hoy, en este Sábado de la III semana de Pascua, la Iglesia nos presenta el final del Evangelio según San Marcos (Mc 16, 15-20). Tras su resurrección, Jesús se aparece a los Once y les confía una misión trascendental: la evangelización universal. No es una sugerencia, sino un mandato explícito: "Vayan por todo el mundo y anuncien la Buena Nueva a toda la creación" (Mc 16, 15). Esta misión viene acompañada de signos que confirmarán la predicación de los apóstoles, como expulsar demonios, hablar nuevas lenguas, tomar serpientes y beber veneno sin daño, y curar enfermos. El pasaje culmina con la ascensión del Señor: "Después de hablar con ellos, el Señor Jesús fue llevado al cielo y se sentó a la derecha de Dios" (Mc 16, 19). Sin embargo, su partida no significa abandono. Al contrario, "Ellos salieron a predicar por todas partes, y el Señor los ayudaba y confirmaba su palabra con los milagros que la acompañaban" (Mc 16, 20). Este texto nos muestra la continuidad de la obra de Cristo a través de sus discípulos, capacitados por el Espíritu Santo para llevar su mensaje de salvación hasta los confines de la tierra.

Meditatio (meditación)

Este Evangelio resuena hoy con fuerza en nuestros corazones. Jesús nos envía a cada uno de nosotros, bautizados y confirmados, a ser testigos de su resurrección. ¿Cómo estamos respondiendo a este llamado? La "Buena Nueva" que debemos anunciar no es una teoría, sino la Persona misma de Jesús, su amor redentor y la vida nueva que nos ofrece. No se trata solo de palabras, sino de un testimonio de vida que refleje la alegría del Evangelio. Quizás pensemos que esta misión es solo para sacerdotes o religiosos. Sin embargo, el mandato es para "toda la creación", y cada uno de nosotros, desde nuestro propio estado de vida y vocación, estamos llamados a ser fermento del Reino de Dios en el mundo. ¿En qué ámbitos de mi vida puedo ser un evangelizador? ¿En mi familia, en mi trabajo, con mis amigos? El Señor nos promete su ayuda y su presencia constante, como lo hizo con los primeros apóstoles, para que nuestra labor dé fruto.

Oratio (oración)

Señor Jesús, te damos gracias por habernos llamado a ser tus discípulos y por confiarnos la misión de anunciar tu Buena Nueva. Perdona nuestra tibieza y nuestros miedos que a menudo nos impiden dar testimonio de ti. Envíanos tu Santo Espíritu para que, como los apóstoles, salgamos con valentía a proclamar tu amor y tu resurrección. Ayúdanos a ser instrumentos de tu paz y de tu gracia en medio del mundo, confirmando tu Palabra con nuestras obras de caridad y nuestro compromiso con el Evangelio.

Contemplatio (contemplación)

Permanece ahora en silencio, acogiendo la Palabra de Jesús en tu corazón. Descansa en su presencia y deja que su Espíritu te impulse a la misión. Siente su amor que te envía y su fuerza que te acompaña.

Actio (compromiso)

Hoy me comprometo a compartir una palabra de esperanza o un testimonio de fe con alguien de mi entorno, buscando una oportunidad para hablar de la alegría que me da Jesús.

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