Lectio Divina

Jesús, el Buen Pastor que da la vida

Lunes 27 de abril de 2026

«Yo soy el Buen Pastor. El Buen Pastor da su vida por sus ovejas.»

Lunes de la IV semana del Tiempo de Pascua · san Juan 10, 11-18

Lectio (lectura)

Nos encontramos hoy, hermanos, con la profunda revelación de Jesús sobre sí mismo en el Evangelio de San Juan. Él nos dice: "Yo soy el Buen Pastor. El Buen Pastor da su vida por sus ovejas" (Juan 10, 11). En este pasaje, Jesús se presenta no como un pastor cualquiera, sino como el Pastor por excelencia, aquel que establece una relación de amor y entrega total con sus ovejas, es decir, con cada uno de nosotros. El contraste es claro con el asalariado, que huye cuando ve venir al lobo porque las ovejas no son suyas y no le importan. Jesús, en cambio, conoce a sus ovejas y sus ovejas lo conocen a Él, así como el Padre lo conoce a Él y Él conoce al Padre. Esta mutua relación de conocimiento y amor es la base de su pastoreo, un pastoreo que culmina en la entrega de su propia vida, un acto de amor supremo. Él tiene poder para darla y para recuperarla, cumpliendo así el mandato de su Padre.

Meditatio (meditación)

Este Evangelio nos invita a reflexionar sobre la figura de Jesús en nuestra propia vida. ¿Reconocemos su voz entre tantas otras que buscan desviarnos? ¿Nos sentimos seguros bajo su cuidado, sabiendo que Él ha dado y sigue dando su vida por nosotros? La imagen del Buen Pastor nos habla de una presencia constante, de una guía segura y de un amor incondicional que nos protege del mal y nos conduce a la vida plena. En un mundo donde a menudo nos sentimos perdidos o desprotegidos, la certeza de tener a Jesús como nuestro Pastor nos trae paz y esperanza. Él no nos abandona, no nos deja a merced de los peligros, sino que nos busca, nos cuida y nos ofrece su amor redentor. Meditemos hoy sobre cómo podemos responder a este amor, confiando más plenamente en Él y siguiendo sus pasos con docilidad.

Oratio (oración)

Señor Jesús, Buen Pastor, te damos gracias porque has dado tu vida por nosotros, tus ovejas. Te pedimos que nos ayudes a escuchar siempre tu voz, a reconocerte en medio del ruido del mundo y a seguirte con fe y confianza. Protege a tu Iglesia, rebaño tuyo, de los peligros y guíanos siempre por sendas de justicia y de paz. Que tu amor nos impulse a vivir cada día como verdaderos discípulos tuyos.

Contemplatio (contemplación)

Ahora, en silencio, descansa en la presencia del Buen Pastor. Permite que su amor te envuelva, que su voz resuene en tu corazón y que la paz que Él ofrece inunde tu ser. Permanece un momento en esta comunión profunda con Aquel que te conoce y te ama infinitamente.

Actio (compromiso)

Hoy me esforzaré por escuchar con más atención la voz de Jesús en mi conciencia y en la Palabra de Dios, buscando discernir su voluntad en mis decisiones cotidianas.

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