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Evangelio del Día
Lectio Divina · Beta

La alegría que nadie quitará

«Ustedes ahora están tristes, pero los volveré a ver y se alegrarán, y nadie les podrá quitar esa alegría.»

Viernes 15 de mayo de 2026 · Viernes de la VI semana del Tiempo de Pascua · san Juan 16, 20-23

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Lectio
Lectura — ¿Qué dice el texto?
Hermanos en Cristo, nos encontramos hoy con el Evangelio de San Juan (16, 20-23), un pasaje que nos sitúa en el corazón de los discursos de despedida de Jesús a sus discípulos antes de su Pasión. El Señor les anuncia una tristeza inminente, comparable al dolor de la mujer que da a luz, un dolor que es pasajero y que precede a una inmensa alegría. Esta tristeza será la de su ausencia física, la de su Pasión y Muerte, un tiempo de prueba y desconcierto para ellos. Sin embargo, Jesús no se queda en el anuncio del dolor, sino que promete un reencuentro que transformará esa tristeza en una alegría imperecedera. "Los volveré a ver y se alegrarán, y nadie les podrá quitar esa alegría" (Juan 16, 22). Esta promesa se cumple con su Resurrección y las apariciones, pero se extiende también a la venida del Espíritu Santo y a la presencia continua de Cristo en la Iglesia y en el corazón de los creyentes. Nos invita a mirar más allá de las dificultades presentes, con la esperanza de la plenitud que nos espera.
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Meditatio
Meditación — ¿Qué me dice Dios a mí?
Queridos hermanos, este pasaje nos invita a reflexionar sobre nuestra propia experiencia de fe. ¿Cuántas veces nos sentimos afligidos o desorientados por las pruebas de la vida, por las dificultades que parecen abrumarnos? Jesús nos recuerda que el dolor, en el camino cristiano, no es un fin en sí mismo, sino un paso hacia una alegría mayor, una alegría que brota de la comunión con Él y que el mundo no puede arrebatar. Es la alegría de saber que somos amados, redimidos y que tenemos una esperanza cierta. El Señor nos asegura que, aunque ahora experimentemos momentos de tristeza o de "ausencia" de su consuelo, Él siempre nos vuelve a encontrar. Esta "alegría que nadie les podrá quitar" es la presencia del Espíritu Santo en nosotros, que nos une a Cristo resucitado. ¿Estamos abiertos a esa alegría? ¿Permitimos que el Señor transforme nuestras tristezas en gozo, confiando en su promesa de que Él está con nosotros todos los días, hasta el fin del mundo? Es un llamado a la confianza y a la perseverancia en la oración, sabiendo que en Él encontramos la verdadera paz y el sentido de nuestra existencia.
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Oratio
Oración — ¿Qué le digo yo a Dios?
Señor Jesús, te damos gracias por tu Palabra que ilumina nuestras vidas. Te pedimos que, en medio de nuestras tristezas y dificultades, nos concedas la gracia de recordar tu promesa de alegría. Que tu Espíritu Santo habite en nosotros y nos dé la fuerza para perseverar, confiando en que tú nos volverás a ver y que nuestra alegría en ti será plena e inquebrantable. Ayúdanos a vivir cada día con la esperanza de tu Resurrección y la certeza de tu amor que nos consuela y nos sostiene.
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Contemplatio
Contemplación — Descansar en su presencia
Ahora, en silencio, detente un momento. Permite que la Palabra de Jesús resuene en tu corazón: "Ustedes ahora están tristes, pero los volveré a ver y se alegrarán, y nadie les podrá quitar esa alegría." Descansa en esta promesa, en la presencia amorosa del Señor que te envuelve.
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Actio
Acción — Mi compromiso de hoy
Hoy, en algún momento del día, ante una dificultad o un sentimiento de tristeza, recordaré la promesa de Jesús y haré un acto de fe en su presencia, pidiéndole que transforme mi aflicción en la alegría que solo Él puede dar.

✨ Esta guía fue elaborada con ayuda de inteligencia artificial (Lectio Divina Beta) a partir de las lecturas del día. Tómala como apoyo para tu oración personal.

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