Lectio Divina

La recompensa de seguir a Cristo

Martes 26 de mayo de 2026

«Recibirán el ciento por uno en esta vida y la vida eterna.»

Martes de la VIII semana del Tiempo ordinario · san Marcus 10, 28-31

Lectio (lectura)

Nos encontramos hoy, hermanos, con un pasaje del Evangelio de San Marcos que nos presenta un diálogo entre Pedro y Jesús, inmediatamente después del encuentro con el joven rico. Pedro, en nombre de los discípulos, expresa una inquietud: "Nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido" (Marcos 10,28). Esta afirmación no es un reproche, sino una manifestación de su compromiso, y quizás una pregunta sobre el sentido y la recompensa de tal entrega. Jesús responde con una promesa solemne y consoladora. Asegura que nadie que haya dejado casa, hermanos, hermanas, madre, padre, hijos o campos por Él y por el Evangelio, quedará sin recompensa. Al contrario, "recibirá el ciento por uno en esta vida en casas, hermanos, hermanas, madres, hijos y campos, con persecuciones, y en el mundo futuro la vida eterna" (Marcos 10,30). Esta promesa nos revela la generosidad de Dios y la trascendencia de nuestra fe, que no solo mira al futuro, sino que ya en el presente nos colma de bienes espirituales, aunque no exentos de las pruebas inherentes al seguimiento de Cristo. El Señor concluye con una advertencia: "Muchos que ahora son primeros serán últimos, y muchos que ahora son últimos serán primeros" (Marcos 10,31), invitándonos a una humildad constante y a no buscar los primeros puestos según criterios humanos.

Meditatio (meditación)

Queridos hermanos, las palabras de Jesús hoy nos interpelan profundamente. ¿Qué hemos dejado nosotros por el Señor y por su Evangelio? Quizás no sean bienes materiales grandiosos, pero sí pueden ser apegos, comodidades, seguridades o incluso modos de pensar que nos impiden vivir plenamente según su voluntad. El Señor nos asegura que nuestra generosidad nunca es en vano, que Él no se deja ganar en generosidad y que todo lo que entregamos por amor a Él se nos devuelve multiplicado, aunque no siempre de la manera que esperamos. Esta promesa del ciento por uno en esta vida, junto con las persecuciones, nos invita a reflexionar sobre la verdadera riqueza. El "ciento por uno" no es necesariamente una acumulación material, sino una plenitud de vida en comunidad, en el amor fraterno, en la paz interior que solo Dios puede dar. Las "persecuciones" nos recuerdan que el camino de Cristo no está exento de dificultades, pero que estas son parte de nuestra purificación y crecimiento. Meditemos también en la advertencia final de Jesús: ¿Estamos buscando los primeros puestos, el reconocimiento humano, o estamos dispuestos a servir en la humildad, confiando en que Dios discierne los corazones y valora lo que es auténtico y verdadero?

Oratio (oración)

Señor Jesús, te damos gracias porque en tu Palabra nos revelas tu inmensa generosidad. Ayúdanos a desprendernos de todo aquello que nos impide seguirte con un corazón libre y entregado. Concédenos la gracia de no temer las dificultades y persecuciones que puedan surgir en nuestro camino, sabiendo que tu presencia es nuestra mayor recompensa. Que no busquemos los primeros puestos, sino que sirvamos con humildad, confiando plenamente en tu amor y en tus promesas de vida eterna.

Contemplatio (contemplación)

Permanece ahora en silencio, en la presencia amorosa de Dios. Deja que las palabras de Jesús resuenen en tu corazón: "Recibirán el ciento por uno en esta vida y la vida eterna". Descansa en la certeza de su amor y su fidelidad.

Actio (compromiso)

Hoy, me comprometo a identificar un apego o una comodidad a la que me aferro y que me impide crecer en mi relación con Dios, y haré un pequeño gesto concreto para desprenderme de ello, confiando en la providencia divina.

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