Lectio Divina

Dar a Dios lo que es de Dios

Martes 2 de junio de 2026

«Den al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios.»

Martes de la IX semana del Tiempo ordinario · san Marcos 12, 13-17

Lectio (lectura)

Hermanos y hermanas en Cristo, el Evangelio de hoy, tomado de San Marcos 12, 13-17, nos presenta un episodio donde Jesús es puesto a prueba por los fariseos y herodianos. Estos grupos, que normalmente eran adversarios, se unen con la intención de tenderle una trampa a Jesús. Le plantean una pregunta capciosa sobre la licitud de pagar impuestos al César, buscando una respuesta que lo comprometiera tanto con las autoridades romanas como con el pueblo judío, que en su mayoría resentía la ocupación y los tributos. La pregunta es astuta: "¿Está permitido pagar el impuesto al César, o no?" (Marcos 12, 14). Si Jesús decía que sí, sería visto como un colaborador del imperio opresor; si decía que no, sería un rebelde contra Roma. Jesús, percibiendo su hipocresía, les pide que le muestren una moneda. Al ver el denario con la imagen y la inscripción del César, les da una respuesta que trasciende la trampa: "Den al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios" (Marcos 12, 17). Esta afirmación dejó asombrados a sus interlocutores y nos invita a reflexionar sobre nuestras propias prioridades y lealtades.

Meditatio (meditación)

Queridos hermanos, la respuesta de Jesús no es una evasión, sino una profunda enseñanza sobre la relación entre nuestras responsabilidades terrenales y nuestra fe. Nos invita a reconocer que, si bien tenemos deberes y compromisos en el ámbito civil y social, nuestra lealtad suprema pertenece a Dios. La imagen del César en la moneda nos recuerda que hay un ámbito de lo temporal, de lo material, que debemos administrar con rectitud y justicia. Pero, ¿qué significa "dar a Dios lo que es de Dios"? Significa reconocer que todo lo que somos y tenemos proviene de Él. Nuestra vida, nuestros talentos, nuestro tiempo, y nuestro mismo ser llevan la "imagen" de Dios, pues hemos sido creados a su "imagen y semejanza" (Génesis 1, 27). Por tanto, nuestra adoración, nuestro amor, nuestra obediencia y nuestra entrega deben estar dirigidos a Él. Este pasaje nos interpela hoy: ¿Estamos dando a Dios el lugar que le corresponde en nuestras vidas? ¿O estamos permitiendo que las preocupaciones del mundo, el afán por lo material o las exigencias sociales desplacen nuestra relación con Él?

Oratio (oración)

Señor Jesús, te damos gracias por tu sabiduría que disipa las tinieblas de nuestra confusión. Ayúdanos, Padre, a discernir con claridad lo que te pertenece a Ti y lo que debemos cumplir en este mundo. Concédenos la gracia de no aferrarnos a lo pasajero, sino de poner nuestro corazón y nuestra vida entera en Ti, que eres nuestro verdadero tesoro. Que nuestra vida sea un reflejo de tu imagen, entregada a tu servicio y al amor de nuestros hermanos.

Contemplatio (contemplación)

Ahora, en silencio, permitamos que la Palabra de Jesús resuene en lo más profundo de nuestro ser. Contemplemos la imagen de Dios impresa en nosotros y ofrezcámosle todo lo que somos y tenemos. Descansemos en su presencia amorosa, dejando que su gracia transforme nuestro corazón.

Actio (compromiso)

Hoy me comprometo a revisar mis prioridades y a dedicar un tiempo específico a la oración y a la lectura de la Palabra de Dios, reconociendo que mi tiempo y mi vida son un don de Él.

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