Lectio Divina
Martes 23 de junio de 2026
«Todo lo que quieran que los demás hagan por ustedes, háganlo ustedes por ellos.»
Hermanos, hoy la Palabra nos invita a reflexionar sobre dos enseñanzas fundamentales de Jesús en el Evangelio de San Mateo. Primero, se nos advierte sobre la prudencia al compartir lo sagrado, 'No den lo santo a los perros, ni echen sus perlas a los cerdos, no sea que las pisoteen y después se vuelvan para destrozarlos' (Mateo 7, 6). Esta frase, aunque pueda sonar fuerte, nos llama a discernir a quiénes y cómo ofrecemos los dones espirituales, para que no sean despreciados o malinterpretados. Inmediatamente después, Jesús nos entrega la 'Regla de Oro', un principio ético universal: 'Todo lo que quieran que los demás hagan por ustedes, háganlo ustedes por ellos: en esto consiste la Ley y los Profetas' (Mateo 7, 12). Esta es la síntesis de toda la enseñanza moral, una invitación a la reciprocidad en el amor y en el trato hacia el prójimo. Finalmente, el Señor nos exhorta a elegir el camino de la vida: 'Entren por la puerta angosta, porque ancha es la puerta y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos entran por ellos. Pero angosta es la puerta y estrecho el camino que lleva a la vida, y son pocos los que lo encuentran' (Mateo 7, 13-14). Se nos presenta una elección clara entre dos caminos, uno fácil que conduce a la perdición y otro exigente que lleva a la vida.
Hoy, el Señor me interpela directamente. ¿Cómo estoy discerniendo el valor de lo sagrado en mi vida? ¿Estoy compartiendo los dones de la fe con prudencia y respeto, o los ofrezco de manera que puedan ser trivializados? Esta reflexión me invita a una mayor reverencia por los misterios de Dios y por la fe que se me ha confiado. La 'Regla de Oro' resuena con fuerza en mi conciencia. ¿Estoy viviendo este principio en mis relaciones cotidianas? ¿Trato a los demás con la misma consideración, respeto y amor con que deseo ser tratado? Es una invitación a la caridad activa, a salir de mí mismo para buscar el bien del prójimo. Y la imagen de la puerta estrecha, ¿qué me dice? Me recuerda que el camino de la vida cristiana no es siempre el más cómodo o el más popular, sino que implica esfuerzo, sacrificio y una constante búsqueda de la voluntad de Dios. ¿Estoy dispuesto a recorrer este camino, aunque sea estrecho?
Señor Jesús, te doy gracias por tu Palabra que ilumina mi camino. Ayúdame a discernir con sabiduría cómo compartir los tesoros de mi fe, para que no sean despreciados. Te pido la gracia de vivir cada día la 'Regla de Oro', tratando a mis hermanos como deseo ser tratado, con amor, respeto y compasión. Dame la fortaleza para elegir siempre la puerta estrecha que lleva a la vida, aunque el camino sea exigente. Que tu Espíritu me guíe para permanecer fiel a ti en cada paso.
Permanece en silencio, en la presencia amorosa de Dios. Deja que la Palabra resuene en tu corazón. Contempla la imagen de la puerta estrecha y la amplitud del amor que nace de la 'Regla de Oro'. Descansa en Él.
Hoy me esforzaré por aplicar conscientemente la 'Regla de Oro' en al menos una interacción difícil o desafiante que tenga con otra persona, buscando tratarla como me gustaría ser tratado.
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