Martes 7 de julio de 2026 · Martes de la XIV semana del Tiempo ordinario · san Mateo (9, 32-38)
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Lectio
Lectura — ¿Qué dice el texto?
Nos encontramos hoy, hermanos, con un pasaje del Evangelio de San Mateo que nos muestra la inmensa compasión de Jesús. El relato comienza con la curación de un hombre mudo y poseído por un demonio, un milagro que asombra a la multitud y provoca la calumnia de los fariseos. Estos últimos, ciegos a la obra de Dios, atribuyen su poder al príncipe de los demonios, revelando la dureza de sus corazones. Jesús, sin embargo, no se detiene ante la oposición, sino que continúa su misión de amor y salvación.
El Evangelio nos describe a Jesús recorriendo ciudades y pueblos, enseñando, predicando el Reino y curando toda enfermedad. Pero es su mirada hacia las multitudes lo que nos interpela profundamente: "Al ver a las multitudes, se compadecía de ellas, porque estaban extenuadas y desamparadas, como ovejas sin pastor" (Mateo 9,36). Esta imagen de ovejas sin pastor nos conecta con la primera lectura, donde el Señor lamenta que Israel haya buscado reyes y príncipes sin contar con Él, desviándose y haciéndose ídolos. El pueblo, entonces como ahora, necesita la guía divina, un pastor que lo conduzca.
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Meditatio
Meditación — ¿Qué me dice Dios a mí?
Este Evangelio nos invita a reflexionar sobre nuestra propia mirada y la de Jesús. ¿Soy capaz de ver la necesidad de los demás con la misma compasión que Él? ¿O mi corazón se endurece ante el sufrimiento, quizás juzgando o atribuyendo culpas, como los fariseos? La imagen de las ovejas sin pastor nos interpela directamente: ¿dónde busco yo mi guía? ¿En mis propios criterios, en los ídolos de este mundo, o en la voz del Buen Pastor que es Cristo?
La frase final de Jesús: "La cosecha es mucha y los trabajadores, pocos. Rueguen, por tanto, al dueño de la mies que envíe trabajadores a sus campos" (Mateo 9,37-38), es una llamada a la acción y a la oración. El Señor nos revela que hay una gran necesidad de su Reino, y que somos llamados a ser parte de esta obra. No se trata solo de sacerdotes o religiosos, sino de cada bautizado que, desde su vocación, debe ser un 'trabajador' en la mies del Señor, llevando la luz y la esperanza a un mundo que a menudo se siente extenuado y desamparado.
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Oratio
Oración — ¿Qué le digo yo a Dios?
Señor Jesús, Buen Pastor, te damos gracias por tu inmensa compasión por la humanidad. Te pedimos que abras nuestros ojos para ver la necesidad de nuestros hermanos y que ablandes nuestros corazones para sentir su dolor, como tú lo sentiste. Ayúdanos, Señor, a no ser como los fariseos, que no supieron reconocer tu obra. Te rogamos que nos hagas humildes y dóciles a tu voluntad, para que podamos ser instrumentos de tu amor en el mundo. Envía, Señor, muchos trabajadores a tu mies, y haznos a nosotros mismos trabajadores fieles y generosos en tu Reino.
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Contemplatio
Contemplación — Descansar en su presencia
Permanece ahora en silencio, en la presencia de Dios. Deja que la imagen de Jesús compadeciéndose de las multitudes penetre en tu corazón. Siente su amor y su llamado. Descansa en la certeza de que Él es el Buen Pastor que nunca nos abandona.
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Actio
Acción — Mi compromiso de hoy
Hoy, me comprometo a mirar a mi alrededor con los ojos de Jesús, buscando una oportunidad para mostrar compasión y ofrecer una palabra de aliento o una ayuda concreta a alguien que lo necesite. También dedicaré un momento a orar por las vocaciones, pidiendo al Dueño de la mies que envíe más trabajadores a sus campos.
✨ Esta guía fue elaborada con ayuda de inteligencia artificial (Lectio Divina Beta) a partir de las lecturas del día. Tómala como apoyo para tu oración personal.