«Si ustedes tuvieran fe al menos del tamaño de una semilla de mostaza, nada sería imposible para ustedes.»
Sábado 8 de agosto de 2026 · Sábado de la XVIII semana del Tiempo ordinario · san Mateo (17, 14-20)
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Lectio
Lectura — ¿Qué dice el texto?
El Evangelio de hoy, tomado de San Mateo (17, 14-20), nos presenta a Jesús ante una situación de sufrimiento y desesperación. Un padre se acerca a Él con su hijo gravemente enfermo, poseído por un demonio que lo atormenta. Los discípulos habían intentado curarlo sin éxito, lo que provoca en Jesús una exclamación sobre la falta de fe de la gente. Él, con su autoridad divina, sana al muchacho inmediatamente, demostrando su poder sobre el mal y la enfermedad.
Posteriormente, en privado, los discípulos preguntan a Jesús por qué no pudieron expulsar al demonio. La respuesta de Jesús es clara y directa: "Porque les falta fe". Y para ilustrar la fuerza de la fe, utiliza una imagen poderosa: la de una semilla de mostaza, la más pequeña de las semillas, capaz de mover un monte. Con ello, Jesús no solo reprende la incredulidad, sino que abre una puerta inmensa a la confianza en Dios y en el poder que Él confiere a quienes creen de verdad.
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Meditatio
Meditación — ¿Qué me dice Dios a mí?
Este pasaje nos interpela profundamente hoy. ¿Cuántas veces nos sentimos impotentes ante las dificultades, ante el mal que nos rodea o incluso ante nuestras propias limitaciones? Jesús nos recuerda que la clave no está en nuestras propias fuerzas, sino en la fe. Una fe pequeña, como la semilla de mostaza, pero auténtica y viva, es suficiente para obrar maravillas. Quizás nuestra fe se ha vuelto rutinaria, o hemos confiado más en nuestras capacidades humanas que en la gracia divina. El Señor nos invita a revisar dónde estamos poniendo nuestra confianza.
La Primera Lectura del profeta Habacuc (1, 12-2, 4) nos dice: "El justo, en cambio, vivirá por su fe". Esta afirmación resuena con el Evangelio, recordándonos que la fe no es solo creer en la existencia de Dios, sino vivir en total dependencia de Él, confiando en su providencia y en su poder. Se trata de una fe que nos sostiene en la espera, como el profeta que se pone en su puesto de guardia para ver qué le dice el Señor. Es una fe activa, que nos impulsa a la oración y a la acción, sabiendo que con Dios, nada es imposible.
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Oratio
Oración — ¿Qué le digo yo a Dios?
Señor Jesús, te pedimos perdón por nuestra falta de fe, por las veces que hemos dudado de tu poder y de tu amor. Aumenta nuestra fe, Señor, para que, como la semilla de mostaza, crezca en nosotros y nos permita ver tu mano obrando en nuestras vidas y en el mundo. Ayúdanos a confiar plenamente en ti, a llevarte nuestras angustias y a creer que para ti nada es imposible. Que tu Espíritu Santo nos ilumine para vivir cada día con la certeza de tu presencia y de tu auxilio.
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Contemplatio
Contemplación — Descansar en su presencia
Permanece en silencio, en la presencia de Dios. Deja que la Palabra resuene en tu corazón: "Nada será imposible para ustedes". Descansa en la confianza de que Él está contigo y que su poder es infinito.
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Actio
Acción — Mi compromiso de hoy
Hoy, en alguna situación que me parezca difícil o imposible de resolver, haré un acto de fe consciente, entregándola a Dios en oración, repitiendo interiormente: "Señor, yo creo, pero aumenta mi fe" (Marcos 9, 24).
✨ Esta guía fue elaborada con ayuda de inteligencia artificial (Lectio Divina Beta) a partir de las lecturas del día. Tómala como apoyo para tu oración personal.