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Evangelio del Día
Lectio Divina · Beta

Ven y lo verás

«Maestro, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el rey de Israel.»

Lunes 24 de agosto de 2026 · Lunes de la XXI semana del Tiempo ordinario · san Juan (1, 45-51)

1
Lectio
Lectura — ¿Qué dice el texto?
Nos encontramos hoy con el relato del encuentro de Jesús con Natanael, a quien Felipe introduce. Felipe, lleno de entusiasmo, comparte su descubrimiento: "Hemos encontrado a aquel de quien escribió Moisés en la ley y también los profetas. Es Jesús de Nazaret, el hijo de José" (Juan 1, 45). La respuesta de Natanael es, al principio, de escepticismo: "¿Acaso puede salir de Nazaret algo bueno?" (Juan 1, 46). Esta reacción nos muestra una mentalidad arraigada en prejuicios y expectativas humanas. Sin embargo, la invitación de Felipe es sencilla y poderosa: "Ven y lo verás" (Juan 1, 46). Esta es la clave del encuentro personal con Cristo. Al acercarse Natanael, Jesús lo ve con una mirada profunda y reveladora, diciendo: "Este es un verdadero israelita en el que no hay doblez" (Juan 1, 47). La sorpresa de Natanael ante el conocimiento que Jesús tiene de él, incluso de su tiempo bajo la higuera, lo lleva a una confesión de fe plena: "Maestro, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el rey de Israel" (Juan 1, 49). Jesús, por su parte, promete a Natanael visiones aún mayores, una apertura del cielo, mostrando así su divinidad y su papel como puente entre Dios y los hombres.
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Meditatio
Meditación — ¿Qué me dice Dios a mí?
Este pasaje nos invita a reflexionar sobre nuestra propia apertura a la novedad de Dios. ¿Cuántas veces nuestros prejuicios o ideas preconcebidas nos impiden reconocer a Jesús en lo sencillo, en lo inesperado? La pregunta de Natanael, "¿Acaso puede salir de Nazaret algo bueno?", resuena en nuestras vidas cuando dudamos de la presencia de Dios en situaciones o personas que no encajan en nuestros esquemas. La invitación de Felipe, "Ven y lo verás", es una llamada a la experiencia personal. No se trata de una fe basada en lo que otros dicen, sino en el encuentro directo con el Señor. Jesús nos conoce en lo más íntimo, incluso en esos momentos de soledad o reflexión, como Natanael bajo la higuera. Su mirada penetrante nos revela a nosotros mismos y nos invita a una fe más profunda, a reconocerlo como el Hijo de Dios, el Rey de nuestras vidas. Él nos promete que, si abrimos el corazón, veremos "mayores cosas", experimentaremos la cercanía del cielo en nuestra propia existencia.
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Oratio
Oración — ¿Qué le digo yo a Dios?
Señor Jesús, te damos gracias porque tu mirada nos alcanza y nos conoce profundamente, incluso antes de que te busquemos. Ayúdanos a superar nuestros prejuicios y a abrirnos a tu presencia en lo cotidiano. Concédenos la gracia de responder a tu invitación, "Ven y lo verás", con un corazón sincero y sin doblez. Que podamos reconocerte como nuestro Maestro, el Hijo de Dios y el Rey de Israel, y que nuestra fe se fortalezca cada día al experimentar tus promesas.
4
Contemplatio
Contemplación — Descansar en su presencia
Permanece en silencio, en la presencia de Dios. Deja que la Palabra resuene en tu corazón: "Ven y lo verás". Descansa en la certeza de que Él te conoce y te ama profundamente.
5
Actio
Acción — Mi compromiso de hoy
Hoy, buscaré un momento para "venir y ver" al Señor en una persona o situación que a primera vista me genere escepticismo o prejuicio. Intentaré mirar con los ojos de Jesús, buscando la bondad que Él siempre ve.

Imagen: Michal Hlaváč en Unsplash.

✨ Esta guía fue elaborada con ayuda de inteligencia artificial (Lectio Divina Beta) a partir de las lecturas del día. Tómala como apoyo para tu oración personal.

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