Lectio Divina
Miércoles 2 de septiembre de 2026
«También tengo que anunciarles el Reino de Dios a las otras ciudades, pues para eso he sido enviado.»
El pasaje de Lucas 4, 38-44 se inserta en la actividad inicial de Jesús en Galilea, inmediatamente después de su predicación en la sinagoga de Cafarnaúm y la expulsión de un demonio. El relato presenta un día intenso en la vida de Jesús, marcado por la sanación y el anuncio. En primer lugar, se describe la curación de la suegra de Simón, un milagro realizado en la intimidad del hogar, donde Jesús actúa con autoridad sobre la enfermedad. La respuesta inmediata de la mujer, poniéndose a servir, subraya la restauración plena de la salud y su disposición al servicio. Posteriormente, al ponerse el sol, momento en que cesaban las prohibiciones del sábado, una multitud de enfermos y poseídos es llevada a Jesús. Aquí se manifiesta su compasión y poder sanador de forma masiva, imponiendo las manos sobre cada uno. La expulsión de demonios, que reconocen a Jesús como el Hijo de Dios y el Mesías, pero a quienes él silencia, recalca su autoridad y su elección de un momento oportuno para revelar su identidad. El pasaje culmina con la búsqueda de Jesús por parte de la multitud y su firme decisión de extender su misión de anunciar el Reino de Dios a otras ciudades de Judea, revelando su conciencia misional y el propósito universal de su venida.
Este evangelio nos revela la doble dimensión de la misión de Jesús: la sanación integral del ser humano y el anuncio del Reino de Dios. La curación de la suegra de Simón, seguida por su servicio, no es solo un milagro físico, sino un signo de la restauración de la persona para una vida plena y activa en la comunidad. Nos invita a reflexionar sobre cómo nuestras propias dolencias o limitaciones pueden ser transformadas por la gracia de Dios para ponernos al servicio de los demás, como enseñaba San Agustín al afirmar que «la salud del cuerpo es para servir a Dios». La multitud que busca a Jesús al caer la tarde y su respuesta de anunciar el Reino en otras ciudades subraya que la misión de Cristo no se agota en la atención a las necesidades individuales, sino que se proyecta hacia la evangelización universal. Es un recordatorio de que, si bien la experiencia personal con Jesús es fundamental, esta debe impulsarnos a compartir la Buena Noticia. Como colaboradores de Dios, a imagen de Pablo y Apolo en la primera lectura (1 Co 3, 5-9), cada uno de nosotros está llamado a "plantar" y "regar" la semilla de la fe, sabiendo que es Dios quien "hace crecer", y a anunciar su Reino con nuestra vida y nuestras palabras, trascendiendo nuestros propios intereses y comodidades.
Señor Jesús, Médico de cuerpos y almas, te alabo por tu compasión que se derrama sobre la humanidad doliente. Contemplo tu mano poderosa que sana la fiebre y expulsa los demonios, y reconozco en ti al Mesías que viene a restaurar toda nuestra existencia. Te ruego, Señor, que sanes en mí aquello que me impide servirte con generosidad, que apartes de mi corazón toda fiebre de egoísmo y todo espíritu de división. Que mi vida sea un testimonio de tu Reino, un anuncio vibrante de tu amor que no se detiene ante las fronteras, sino que busca alcanzar a todos. Hazme tu instrumento, Señor, para que, como tú, me preocupe por los que sufren y lleve la Buena Noticia a quienes aún no te conocen, sin buscar mi propio interés, sino siempre tu gloria y la salvación de las almas.
Descansa en silencio en la presencia de Dios, sintiendo la cercanía de Jesús que sana y envía. Permite que su voz resuene en tu interior: "También tengo que anunciarles el Reino de Dios a las otras ciudades, pues para eso he sido enviado". Medita en esta llamada a la misión, en la urgencia de llevar el amor de Dios a todos los rincones de tu vida y de tu entorno. Como decía San Juan Pablo II, "la fe se fortalece dándola".
Hoy me esforzaré por llevar una palabra de consuelo o una acción de servicio a alguien que lo necesite, consciente de que, al hacerlo, estoy anunciando el Reino de Dios con mis obras, no solo con palabras.
evangeliodeldia.udefe.com