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Evangelio del Día
Lectio Divina · Beta

Sabiduría para reconocer a Jesús

«Sólo aquellos que tienen la sabiduría de Dios, son quienes lo reconocen.»

Miércoles 16 de septiembre de 2026 · Miércoles de la XXIV semana del Tiempo ordinario · Lucas 7, 31-35

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Lectio
Lectura — ¿Qué dice el texto?
El pasaje de Lucas 7, 31-35 nos presenta a Jesús reflexionando sobre la incomprensión de "esta generación" hacia Él y hacia Juan el Bautista. La imagen de los niños jugando en la plaza, que se quejan porque sus compañeros no se ajustan a sus expectativas, es una parábola de la actitud de muchos contemporáneos de Jesús. Estos niños representan una mentalidad caprichosa e inconstante, incapaz de acoger la llamada divina en sus diversas manifestaciones. Juan el Bautista vino con un estilo de vida ascético, marcado por la austeridad y la renuncia (ni comía pan ni bebía vino), y fue rechazado bajo la acusación de estar poseído por un demonio. Por otro lado, Jesús, el Hijo del Hombre, que participa de la vida ordinaria, comiendo y bebiendo, y compartiendo con pecadores y publicanos, es criticado como un glotón y un bebedor. Esta doble actitud revela una profunda cerrazón y una falta de discernimiento, no tanto hacia las personas, sino hacia el mensaje de salvación que ambos encarnaban. La clave de la incomprensión no radica en el estilo de vida de los profetas, sino en la dureza de corazón de quienes los juzgan. La conclusión de Jesús es lapidaria: "Pero sólo aquellos que tienen la sabiduría de Dios, son quienes lo reconocen" (Lucas 7, 35). Esta sabiduría no es meramente intelectual, sino una disposición interior para acoger la verdad de Dios.
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Meditatio
Meditación — ¿Qué me dice Dios a mí?
Este evangelio nos interpela directamente hoy. ¿Con qué ojos miramos a Jesús y su mensaje? La "generación" de la que habla Jesús no está limitada a su tiempo; representa a todo aquel que, por prejuicios o por una visión distorsionada, es incapaz de acoger la novedad de Dios. La crítica a Juan y a Jesús revela una actitud de autojustificación y de resistencia a la conversión. No se trata de un problema de información, sino de disposición interior. Como decía San Agustín, "La caridad es la clave de la inteligencia de la Escritura". Sin la caridad que nos exhorta San Pablo en la primera lectura (1 Corintios 13, 4-7), nuestra capacidad de entender y acoger a Dios se ve gravemente comprometida. La verdadera sabiduría, aquella que nos permite reconocer al Señor, no se basa en el cumplimiento externo de normas o en la adhesión a tradiciones por sí mismas, sino en un corazón abierto y humilde que busca la verdad y el amor. El Concilio Vaticano II, en la Constitución Dogmática *Dei Verbum*, nos recuerda que la Sagrada Escritura debe ser leída e interpretada con el mismo Espíritu con que fue escrita, lo cual implica una profunda sintonía con Dios. Es esta sabiduría divina, infundida por el Espíritu Santo, la que nos capacita para superar nuestros propios esquemas y acoger a Cristo tal como Él se nos presenta, sin intentar encasillarlo en nuestras expectativas preconcebidas.
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Oratio
Oración — ¿Qué le digo yo a Dios?
Señor, Dios de infinita sabiduría, ilumina mi entendimiento para que no caiga en la ceguera de aquella generación que no supo reconocerte. Que mi corazón no sea como el de aquellos niños caprichosos que se resistían a tu llamado, ya fuera en la austeridad de Juan o en tu cercanía con los pecadores. Líbrame, Señor, de la soberbia del juicio y de la vanidad de mis propias ideas. Concédeme la gracia de esa sabiduría que viene de Ti, una sabiduría que me permita verte en lo sencillo, en lo inesperado, en cada manifestación de tu amor. Que mi fe sea un acto de confianza plena, mi esperanza una certeza inquebrantable, y mi amor, Señor, mi amor sea el mayor de mis dones, el que me abra verdaderamente a tu presencia, el que me haga gozar con la verdad y disculpar sin límites, confiando y esperando siempre. Que tu Espíritu me guíe para que, despojado de mis prejuicios, pueda acogerte con un corazón dócil y agradecido.
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Contemplatio
Contemplación — Descansar en su presencia
Permanece en silencio, en la presencia del Señor, dejando que la Palabra resuene en tu interior. Repite despacio: "Pero sólo aquellos que tienen la sabiduría de Dios, son quienes lo reconocen" (Lucas 7, 35). Siente cómo esta verdad te invita a una mayor humildad y apertura de corazón. Como nos recuerda San Juan de la Cruz, "Para venir a gustarlo todo, no quieras tener gusto en nada. Para venir a saberlo todo, no quieras saber algo en nada. Para venir a poseerlo todo, no quieras poseer algo en nada. Para venir a serlo todo, no quieras ser algo en nada."
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Actio
Acción — Mi compromiso de hoy
Hoy, me esforzaré por escuchar con atención y sin prejuicios a una persona con la que habitualmente no coincido, buscando comprender su perspectiva y reconocer en ella la dignidad de hijo de Dios, sin juzgarla por sus diferencias.

Imagen: Rahul Pandit en Unsplash.

✨ Esta guía fue elaborada con ayuda de inteligencia artificial (Lectio Divina Beta) a partir de las lecturas del día. Tómala como apoyo para tu oración personal.

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