«Jesús comenzó a recorrer ciudades y poblados predicando la buena nueva del Reino de Dios.»
Viernes 18 de septiembre de 2026 · Viernes de la XXIV semana del Tiempo ordinario · Lucas 8, 1-3
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Lectio
Lectura — ¿Qué dice el texto?
El pasaje de Lucas 8, 1-3 nos presenta a Jesús en su actividad itinerante de predicación del Reino de Dios. El verbo griego 'poreuomai' (recorrer) indica un movimiento continuo y deliberado, subrayando la urgencia de su misión. No es una acción solitaria; Lucas destaca la compañía de los Doce, quienes ya han sido llamados y están siendo formados para la misión. Esta mención subraya la estructura apostólica que Jesús está estableciendo.
Un elemento distintivo de Lucas es la inclusión explícita de un grupo de mujeres que siguen a Jesús. El texto no solo las nombra, sino que también explica su origen (libradas de espíritus malignos y curadas de enfermedades) y su rol activo: 'los ayudaban con sus propios bienes'. Esta participación femenina es notable en el contexto social de la época, donde las mujeres solían tener un rol más restringido. Se mencionan específicamente a María Magdalena, Juana y Susana, lo que les da una identidad y un reconocimiento particular dentro de la comunidad de seguidores de Jesús.
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Meditatio
Meditación — ¿Qué me dice Dios a mí?
Este evangelio nos invita a reflexionar sobre la naturaleza del discipulado y la misión. Jesús no predica en solitario, sino que se rodea de una comunidad diversa. Los Doce representan la continuidad de la Alianza y la autoridad apostólica, mientras que las mujeres, liberadas y sanadas, encarnan la respuesta agradecida a la acción salvadora de Dios. Su testimonio de curación y liberación es parte integral de la 'buena nueva'. Este pasaje nos recuerda que el Reino de Dios se extiende no solo por la palabra, sino también por la vida transformada de aquellos que lo acogen.
La contribución de las mujeres 'con sus propios bienes' ('diakoneo' en griego, que implica servir) es un aspecto crucial. No se trata solo de un apoyo económico, sino de un servicio activo y desinteresado que sostiene la misión. San Juan Crisóstomo, al comentar pasajes similares, resalta la generosidad y la fe de estas mujeres, que no dudan en poner todo lo que tienen al servicio del Señor. Esto nos interpela: ¿cómo ponemos nuestros dones y recursos, materiales y espirituales, al servicio del Evangelio? Nuestra fe, como nos recuerda la Primera Lectura, no es vana si Cristo ha resucitado; esta resurrección da sentido a nuestra esperanza y a nuestra entrega.
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Oratio
Oración — ¿Qué le digo yo a Dios?
Señor, Dios de la vida, que en tu Hijo Jesús nos revelas el camino del Reino, te damos gracias por tu Palabra que nos ilumina. Tú, que no caminaste solo, sino que te rodeaste de discípulos y discípulas, enséñanos a acoger a quienes pones a nuestro lado. Concédenos la gracia de ser generosos, como aquellas mujeres que te sirvieron con sus bienes, para que nuestra vida sea un testimonio vivo de tu amor y de la buena nueva que anunciaste. Que nuestra fe, cimentada en tu resurrección gloriosa, no sea vana, sino fuente de esperanza y de caridad que nos impulse a la misión, llevando tu luz a todos los rincones del mundo. Que podamos decir con el salmista: 'Tú me enseñas el camino de la vida, me colmas de alegría en tu presencia, de felicidad eterna a tu derecha' (Salmo 16, 11).
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Contemplatio
Contemplación — Descansar en su presencia
Permanece en silencio, en la presencia de Dios, dejando que la imagen de Jesús predicando, rodeado de sus discípulos y de aquellas mujeres generosas, penetre en tu corazón. Siente cómo tu propia vida, tus dones y tu fe, pueden ser parte de este movimiento del Reino. 'No hay nada que el hombre no pueda hacer si tiene fe', decía San Agustín. Descansa en la certeza de que tu entrega, por pequeña que sea, es valiosa a los ojos de Dios.
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Actio
Acción — Mi compromiso de hoy
Hoy, buscaré una oportunidad para servir desinteresadamente a alguien en mi entorno, ofreciendo mi tiempo, mi escucha o mis recursos, recordando que todo lo que tengo es para el Reino.
✨ Esta guía fue elaborada con ayuda de inteligencia artificial (Lectio Divina Beta) a partir de las lecturas del día. Tómala como apoyo para tu oración personal.