Jueves 29 de octubre de 2026 · Jueves de la XXX semana del Tiempo ordinario · Lucas 13, 31-35
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Lectio
Lectura — ¿Qué dice el texto?
El pasaje de Lucas 13, 31-35 se sitúa en el contexto del viaje de Jesús hacia Jerusalén, un tema recurrente en este evangelista. La advertencia de los fariseos sobre Herodes, aunque pudiera parecer una preocupación genuina, es recibida por Jesús con una respuesta categórica que revela su plena conciencia de su misión y su destino. Jesús se refiere a Herodes como 'ese zorro', un epíteto que denota astucia, crueldad y poca fiabilidad, y reafirma su determinación de seguir su camino, expulsando demonios y haciendo curaciones, hasta culminar su obra en Jerusalén, el lugar donde, paradójicamente, los profetas encuentran la muerte.
La exclamación de Jesús sobre Jerusalén es un lamento profético y una denuncia. Jerusalén, la ciudad santa, la que debía acoger a los enviados de Dios, se ha convertido en la asesina de los profetas. La imagen de la gallina que quiere reunir a sus pollitos bajo las alas expresa la solicitud y el amor protector de Dios, manifestado en Jesús, hacia su pueblo. Sin embargo, la voluntad de Jerusalén se opone a esta invitación divina, rechazando la salvación ofrecida. Este rechazo conlleva una consecuencia: 'la casa de ustedes quedará abandonada', una alusión a la desolación del Templo y a la ruptura de la alianza, hasta que reconozcan al Mesías en su venida gloriosa.
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Meditatio
Meditación — ¿Qué me dice Dios a mí?
En este evangelio, Jesús nos muestra su inquebrantable determinación de cumplir la voluntad del Padre, a pesar de las amenazas y los peligros. Su respuesta a los fariseos, y su posterior lamento sobre Jerusalén, revelan no solo su autoridad divina sino también su profundo amor y su dolor por la ceguera de su pueblo. Él sabe que su camino lo lleva a la cruz, pero no se desvía, porque su misión es la salvación de la humanidad. Como nos recuerda la Primera Lectura, nuestra lucha 'no es contra fuerzas humanas, sino contra las fuerzas espirituales y sobrehumanas del mal' (Efesios 6,12). Jesús, revestido de la 'armadura de Dios' que es su propia vida y misión, nos enseña a perseverar en la verdad y la justicia, confiando en el poder de Dios.
La imagen de la gallina que anhela reunir a sus pollitos bajo las alas es una de las expresiones más tiernas del amor de Dios. Es un amor que protege, que acoge, que busca la intimidad. Sin embargo, este amor no es coercitivo; respeta la libertad humana. El lamento de Jesús es un eco del dolor de Dios ante el rechazo de su amor. Nos invita a reflexionar sobre nuestra propia respuesta a la llamada de Dios: ¿acogemos su protección, o preferimos seguir nuestros propios caminos, ignorando su invitación? La frase 'no me volverán a ver hasta el día en que digan: ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor!' nos invita a la esperanza de la segunda venida de Cristo y a la conversión constante, para que nuestro corazón esté siempre preparado para acogerlo.
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Oratio
Oración — ¿Qué le digo yo a Dios?
Señor Jesús, tu corazón se estremece ante la dureza de Jerusalén, ante la ceguera de los que no quisieron acoger tu amor. ¡Cuántas veces, como la gallina a sus pollitos, quisiste reunirnos bajo tus alas de misericordia y protección! Reconocemos, Señor, nuestra propia resistencia a tu gracia, nuestras propias búsquedas que nos apartan de tu voluntad. Te pedimos perdón por las veces que hemos rechazado tu invitación, por las oportunidades perdidas de acercarnos a ti. Concédenos, oh Cristo, esa fortaleza invencible que te llevó a cumplir la voluntad del Padre hasta el final. Revístenos con tu verdad, tu justicia, la prontitud para anunciar tu Evangelio. Que la fe sea nuestro escudo y tu Palabra, nuestra espada, para resistir las asechanzas del mal. Que nuestro corazón anhele siempre pronunciar: '¡Bendito el que viene en el nombre del Señor!', y que te acojamos con gozo en cada momento de nuestra vida.
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Contemplatio
Contemplación — Descansar en su presencia
Permanece en silencio, en la presencia amorosa de Dios. Deja que resuene en tu interior la imagen de Jesús, que anhela reunir a sus hijos como la gallina a sus pollitos. Siente su amor protector, su paciencia infinita. Abre tu corazón a esa ternura divina y permite que te envuelva. Recuerda que Dios te ama con un amor personal e incondicional, y que siempre está dispuesto a acogerte bajo sus alas.
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Actio
Acción — Mi compromiso de hoy
Hoy, me comprometo a buscar un momento de silencio para meditar en el amor protector de Dios, pidiéndole la gracia de acoger su voluntad con mayor docilidad, especialmente en una situación donde me sienta tentado a resistir su guía.
✨ Esta guía fue elaborada con ayuda de inteligencia artificial (Lectio Divina Beta) a partir de las lecturas del día. Tómala como apoyo para tu oración personal.