Lunes 6 de abril de 2026

«Allí me verán»

Lunes de la octava de Pascua

ORACIÓN PREPARATORIA

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Cristo, Rey nuestro.

¡Venga tu Reino!

Ven, Señor, a mi encuentro. Creo en ti, espero en ti, te amo. Permíteme escuchar tu palabra con esperanza, ver tu rostro con la fe y transmitirte motivado por tu amor. Amén.

LECTURAS DE HOY

Primera Lectura

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 2, 14. 22-33

El día de Pentecostés, Pedro, poniéndose en pie junto con los Once, levantó su voz y con toda solemnidad declaró:«Judíos y vecinos todos de Jerusalén, enteraos bien y escuchad atentamente mis palabras. Israelitas, escuchad estas palabras: a Jesús el Nazareno, varón acreditado por Dios ante vosotros con milagros, prodigios y signos que Dios realizó por medio de él, como vosotros sabéis, a este, entregado conforme el plan que Dios tenía establecido y provisto, lo matasteis, clavándolo a una cruz por manos de hombres inicuos. Pero Dios lo resucitó, librándolo de los dolores de la muerte, por cuanto no era posible que esta lo retuviera bajo su dominio, pues David dice, refiriéndose a el:“Veía siempre al Señor delante de mí,

pues está a mi derecha para que no vacile.

Por eso se me alegró el corazón,

exultó mi lengua,

y hasta mi carne descansará esperanzada.

Porque no me abandonarás en el lugar de los muertos,

ni dejarás que tu Santo experimente corrupción.

Me has enseñado senderos de vida,

me saciarás de gozo con tu rostro”.Hermanos, permitidme hablaros con franqueza: el patriarca David murió y lo enterraron, y su sepulcro está entre nosotros hasta el día de hoy. Pero como era profeta y sabía que Dios “le había jurado con juramento sentar en su trono a un descendiente suyo, previéndolo, habló de la resurrección del Mesías cuando dijo que “no lo abandonará en el lugar de los muertos” y que “su carne no experimentará corrupción”.A este Jesús lo resucitó Dios, de lo cual todos nosotros somos testigos. Exaltado, pues, por la diestra de Dios y habiendo recibido del Padre la promesa del Espíritu Santo, lo he derramado. Esto es lo que estáis viendo y oyendo».

Palabra de Dios.

Te alabamos Señor.

Salmo Responsorial

Salmo 15, 1b-2a y 5. 7-8. 9-10. 11

R/. Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti

Aclamación antes del Evangelio

R. Aleluya, Aleluya.

Éste es el día del triunfo del Señor, día de júbilo y de gozo.

R. Aleluya.

EVANGELIO DEL DÍA

Alegraos

† Del santo Evangelio según san Mateo 28, 8-15

Después de escuchar las palabras del ángel, las mujeres se alejaron a toda prisa del sepulcro, y llenas de temor y de gran alegría, corrieron a dar la noticia a los discípulos. Pero de repente Jesús les salió al encuentro y las saludó. Ellas se le acercaron, le abrazaron los pies y lo adoraron. Entonces les dijo Jesús: “No tengan miedo. Vayan a decir a mis hermanos que se dirijan a Galilea. Allá me verán”. Mientras las mujeres iban de camino, algunos soldados de la guardia fueron a la ciudad y dieron parte a los sumos sacerdotes de todo lo ocurrido. Estos se reunieron con los ancianos, y juntos acordaron dar una fuerte suma de dinero a los soldados, con estas instrucciones: “Digan: ‘Durante la noche, estando nosotros dormidos, llegaron sus discípulos y se robaron el cuerpo’. Y si esto llega a oídos del gobernador, nosotros nos arreglaremos con él y les evitaremos cualquier complicación”. Ellos tomaron dinero y actuaron conforme a las instrucciones recibidas. Esta versión de los soldados se ha ido difundiendo entre los judíos hasta el día de hoy.

Palabra del Señor

Gloria a ti, Señor Jesús

REFLEXIONES DEL EVANGELIO

«¡Oh mensaje lleno de felicidad y de hermosura! El que por nosotros se hizo hombre semejante a nosotros, siendo el Unigénito del Padre, quiere convertirnos en sus hermanos y, al llevar su humanidad al Padre, arrastra tras de sí a todos los que ahora son ya de su raza» (San Gregorio de Nisa)
«Hoy, más que nunca, se hace necesaria la adoración. Una de las mayores perversiones de nuestro tiempo es que se nos propone adorar lo humano dejando de lado lo divino. Los ídolos que causan muerte no merecen adoración alguna, sólo el Dios de la vida merece adoración y gloria» (Francisco)
«María Magdalena y las santas mujeres (…) fueron las primeras en encontrar al Resucitado [y] las primeras mensajeras de la Resurrección de Cristo para los propios Apóstoles. Jesús se apareció en seguida a ellos, primero a Pedro, después a los Doce (cf. 1Cor 15,5). Pedro, llamado a confirmar en la fe a sus hermanos, ve por tanto al Resucitado antes que los demás y sobre su testimonio es sobre el que la comunidad exclama: ‘¡Es verdad! ¡El Señor ha resucitado y se ha aparecido a Simón!’ (Lc 24,34)» (Catecismo de la Iglesia Católica, nº 641)

PROPÓSITO DEL DÍA

Hoy, iniciaré mi trabajo con una breve oración para ofrecerle a Dios mi esfuerzo y pedirle que me acompañe durante el día.

DESPEDIDA

Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.

Amén.

Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.

Ruega por nosotros.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.

Amén.

Dios te bendiga.